38. Fábula |
FÁBULA
A mis nietos
Cantaba el río en el valle
luciendo el cristal de su agua
limpia, salvaje, furiosa…,
y en los recodos, en calma.
Un pajarillo, de pronto,
se detiene en una rama;
en su pico, una libélula,
batiendo triste las alas.
Baja veloz a beber
de aquel espejo de plata
y el pobre insecto apresado
de su pico abierto escapa.
La vida sigue su curso
y el río cantando baja.
A lo lejos, en el pueblo,
un perro perdido ladra.---
Vicente Barberá Albalat
El Limonero de Homero IV. Páginacero Editorial.