36. Alienación |
ALIENACIÓN
¡Proteged a las niñas!¡Que no les pase nada!
Y tú duerme sin ellas, solo, ¡solo!
En las sillas pequeñas, ¡ahí!De noche no aplastarlas en el hueco del sueño.
Desde dentro el vacío se llena de vacío
en un dolido corazón de madre.Puede ser el rumor del agua,
una tormenta,
una tormenta como un clavoque el alma hiende.
Y no sirve la pócima
ni la garganta muda.
La huella se apodera de los tiempos
y el corazón es una simple nada.
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Vicente Barberá Albalat
El Limonero de Homero IV. Páginacero Editorial.