18. Cuando el sol brillaba |
CUANDO EL SOL BRILLABA
Mis brazos arden en deseos de estrecharte
Mi boca ya está seca
y lejos del perfume de tus besos,
ausente la sonrisa de tus labios.
Mis manos aun recuerdan
la tersura escondida de tu piel
y el tibio olor de tu presencia.
Hoy,
mis lágrimas enturbian estos versos.
En el cristal, las noches reflejan mi tristeza.
Se acabaron las dulces melodías
pero tú seguirás siendo la luz
de aquel sol que brillaba en nuestros sueños.
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Vicente Barberá Albalat
El limonero de Homero II. Editorial Estudios Modernistas.