4. Alabemos al orondo

 

ALABEMOS AL ORONDO

 

El orondo altivo,

chivo de las ovejas,

dirige el mundo

con sus piedras de oro

y sus ríos de plata

pintando las ojeras

de las estirpes miserables del planeta

que nacieron en el lugar oscuro

para morir en la miseria

del silencioso vacío.

 

Pero no existe el vacío ni el silencio.

¡Alabemos al orondo!

¡Traigámosle pétalos de lirio y laurel del Olimpo!

 

Pero

¿qué

hacer

si

ya

no

hay

laurel

ni

pétalos

ni

Olimpo?

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Vicente Barberá Albalat

El limonero de Homero. Editorial Estudios Modernistas.

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