99. Por Tierras de Extremadura |
Un Cielo lleno de nubes
y de formas muy diversas,
cubría nuestro paseo
por la Ciudad de OLIVENZA.
Todas, de colores grises,
unas, se movían lentas,
otras, corrían deprisa
o permanecían quietas.
El Sol, curioso, se asomaba
y con su luz tan intensa,
nuevas formas y colores
se producían en ellas.
Un radiante Cielo azul
y nubes blancas muy bellas,
alegraron la mañana
y el día de primavera,
se tornó tan caluroso
que verano pareciera.
La visita a la Ciudad,
de una u otra manera,
nos dejó impresionados
con su arte, historia y belleza.
Un Conjunto MEDIEVAL.
Una extensa CIUDADELA,
que, en tiempos, fue Castellana,
en otros, fue Portuguesa
y, hoy, es Española
y que en BADAJOZ se encuentra.
El CASTILLO, en la muralla,
con la TORRE, muy esbelta,
la TORRE DEL HOMENAJE,
nos guía y nos adentra
para descubrir sus Calles,
sus Plazas y sus Iglesias,
Palacetes y Casonas,
Conventos, Ermitas y Puertas.
Esta Torre es la más alta
de cuantas, en fortalezas,
treinta y siete metros tiene,
de esta zona de frontera,
entre ESPAÑA y PORTUGAL,
se construyeron como defensa.
PLAZA DE SANTA MARIA,
en la que el Castillo se encuentra,
junto a la PANADERIA DEL REY,
con sus curiosas chimeneas
y SANTA MARIA DEL CASTILLO,
sobrecogedora Iglesia,
del Renacimiento tardío,
con columnas que semejan,
sus capiteles son jónicos,
unas sencillas palmeras.
Llamada Iglesia – Salón,
por sus naves, que están dispuestas,
las tres a la misma altura,
nuestra vista se recrea
en el Retablo Mayor,
obra de singular belleza,
precioso Retablo barroco
ante el que el tiempo no cuenta
y en otros, bellos, también,
de gran valor y riqueza:
El de la Virgen del Carmen
o de las Ánimas, que despierta,
un sentimiento profundo
de admiración y grandeza
y el del Árbol de Jesé,
del que un “Retoño” naciera,
Jesús, nuestro Salvador.
En tronco y ramas se representa
su genealogía
y es éste, el de Olivenza,
el de mayores proporciones
que se conoce hasta la fecha.
Con su azulejería
y las tallas que conserva
terminamos su visita,
despidiéndonos con terneza
de la Virgen de la Esperanza,
quien, con su cara de pena
y resbaladizas lágrimas
nos dejó profunda huella.
Un silencio matinal
envuelve calles y plazuelas,
que, adornadas con macizos,
unos de otros muy cerca,
de flores que están cuidadas,
les daban aire de fiesta.
CASAS encaladas de dos plantas,
entre calles muy estrechas,
apoyadas en los muros
de algunas de sus Puertas.
La PUERTA DE ALCONCHEL,
la que mejor se conserva
y la PUERTA DE LOS ANGELES,
por la que pronto se llega
a la CASA DE MISERICORDIA,
que para misericordia fuera.
Hoy, al cuidado de ancianos,
con instalaciones modernas,
se dedica este edificio,
cuya Capilla encierra,
lo que nunca adivinas,
aunque te hablen de su belleza,
de su valor y tesoros
y de su enorme riqueza.
Lujo es admirar sus Retablos
y sus paredes cubiertas
de vistosos azulejos,
cuya mirada atenta
absorbe tus pensamientos
y tu alma al Cielo eleva.
De tres Retablos barrocos,
dos, policromada es su madera:
Uno el del Altar Mayor,
honrando a la Reina excelsa,
la Virgen de la Merced.
Sólo con mirarla embelesa.
Otro es el de Pentecostés.
Contemplándolos, te llenan,
sus columnas salomónicas
con filigranas diversas,
la armonía de colores,
que, en las figuras, se alternan, …
Mas, no de menos valor,
que frente al anterior se encuentra,
gemelo y del mismo autor
y de extraordinaria belleza
es el de la Misericordia,
también, tallado en madera,
aunque está sin policromar
y que a la Virgen representa,
protegiendo a los fieles
que están a los pies de Ella,
con su manto extendido
y dos ángeles que lo sujetan.
Digno es de recordar
una figura muy bella,
que está en el Altar Mayor
y sobre el Sagrario se encuentra:
La figura del Pelícano.
Sus gotas, de sangre materna,
caídas al abrirse el pecho,
la vida, sus crías recuperan.
Es un símbolo eucarístico,
por su muerte y por su entrega.
Si sorprenden los Retablos
y conmueve su belleza,
los azulejos sobrecogen.
Toda la Capilla, entera,
está forrada con ellos.
Sus numerosas escenas
son las Obras de Misericordia.
Cada una a cual más bella.
Todas, en color azul,
estimo que, en recompensa,
porque del Cielo es símbolo,
de realizar obras buenas.
Una que es muy curiosa
y que mejor se recuerda,
es la de “Vestir al desnudo” :
Adán y Eva se avergüenzan
del pecado cometido
y Dios les entrega dos prendas,
dos abrigos, desde una nube.
Su desnudez queda cubierta.
El Sol sigue luciendo
y la Ciudad parece más bella.
En su bonito PASEO,
admiramos una PUERTA.
La de entrada al Palacio,
que, de los Duques de Cadaval, fuera.
Es la del AYUNTAMIENTO.
Todo el cerco es de piedra,
mas, una piedra labrada
que de orfebres pareciera.
De Gótico – Manuelino,
estilo de gran belleza,
de placer te llena su vista.
Te descubres ante ella.
Los símbolos marineros
que, también, se representan,
época de descubrimientos,
al estilo hacen referencia,
igual que el arco lobulado
resaltando sobre la madera.
Los motivos vegetales,
esculpidos en la piedra,
un sabor naturalista
le dan a esta bella Puerta.
Especial mención merece
otra preciosa Iglesia.
Es la de Santa María.
SANTA MARIA MAGDALENA.
Un Templo extraordinario
y de una gran riqueza,
la que nadie se imagina
cuando lo ves desde fuera.
El alma se sobrecoge,
las palabras se te hielan
y quedas ensimismado
sin saber si es que lo sueñas,
porque parece increíble.
¿Es real cuanto contemplas?
Tres naves de crucería
hacia el Altar Mayor te llevan,
entre vistosas columnas
que te causan gran sorpresa.
Se trata de columnas torsas,
que como cañas mimbrean
y su dulce movimiento
hasta los arcos se eleva,
para fundirse amorosos,
allí mismo donde se besan.
También llaman la atención
dos bellísimas puertas:
Una es la principal,
que, de mármol toda ella,
es de estilo Renacentista.
La otra es más pequeña.
Es de estilo Manuelino,
en el lateral se encuentra
y, lobulada, también,
a otra, ya vista, nos recuerda:
A la del Ayuntamiento.
De él está bastante cerca.
Y los Retablos, preciosos,
como si de Catedrales fueran:
Retablo Mayor, suntuoso,
de extraordinaria riqueza
y todos los de las Capillas
de las que la Iglesia está llena,
de mármol o de alabastro
y de una sin par belleza
o talla sobredorada,
en los que el alma se recrea.
El de San Pedro y el de Ánimas,
en el que a sus pies se reza,
otros, … y el de Santa Lucía,
con sus ojos en la bandeja,
que te emociona el alma
y sin palabras te deja.
En todos, los azulejos,
con expresividad y viveza,
adornan, si cabe, más
y ofrecen bellas escenas
del Santo al que está dedicado
y sin olvidar aquéllas,
todas en tonos azulados,
en las que se representa
a quien a la Iglesia da nombre,
Santa María Magdalena,
en momentos de su vida.
Arrodillada, junto a la mesa,
perfuma los pies de Jesús,
con sus cabellos los seca
y con ternura, después,
muy arrepentida, los besa.
Otro recuerdo especial
de esta tan bella Iglesia,
es el Señor de los Pasos
que es el Patrón de Olivenza.
Una talla impresionante.
Nazareno al que se venera.
Prosiguiendo el Paseo
y estando el final muy cerca,
no dejamos de admirar
otras zonas muy diversas
o conocer otros datos
con los que así se completa
esta visita guiada
a la Ciudad Extremeña:
Ese enclave urbano
desde el que se ven tres Puertas.
Pequeños Altares con Pasos,
que, en algunas calles, se encuentran,
Estaciones de la Vía Sacra
que la Semana Santa recuerdan.
La cuarta muralla construida,
ya en la zona de las afueras,
con garitas y baluartes
que a los de Elvas semejan.
Y en esta misma muralla,
una Puerta de gran belleza,
PUERTA DEL CALVARIO, de mármol,
la única que aquí se conserva.
Sus sillares almohadillados,
sólidos, son buena defensa.
En su parte superior
y esculpido en la piedra,
un Calvario muy pequeño,
con, a sus pies, un gran lema:
Con la Fe y la Religión,
siempre, el Imperio aumenta.
Orientada hacia el GUADIANA
y hacia el Puente – Fortaleza,
PUENTE DE AYUDA, llamado,
ofrecen una vista bella.
Tuvo diecinueve arcos.
Hoy, en ruinas por las guerras.
El PALACIO DE ARTEAGA,
que nos causa gran sorpresa.
Hoy, convertido en Hotel
y otra CASA SOLARIEGA,
de estilo Modernista
y de PASTELERIAS cerca,
en las que, además de otros dulces,
un postre típico muestran.
Su nombre: “TECULA – MECULA”.
“De ti, para mí”. ¡Qué terneza!
El citado Río Guadiana
siendo con Portugal frontera, … …
Con gran nostalgia nos vamos.
Muy grande ha sido la huella,
que tan sólo en esta mañana
nos ha dejado OLIVENZA.
Adiós a este pueblo blanco,
a su Torre tan esbelta
y al OLIVO, raíz de su nombre,
porque la terminación “enza”,
se debió a los Templarios
al repoblar estas tierras.
Te recordaré con gusto,
con ojos cerrados o despierta.
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Lucía López Sánchez
Viaje a Extremadura y Portugal
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