97. Nuevos Horizontes |
Eran las tres de la tarde
del 11-S en España,
cuando unas tristes noticias
la Televisión anunciaba.
Estremecedora imagen
aquella de la pantalla,
que en mi mente permanece
completamente grabada.
Como un rayo de Sol,
un avión atravesaba,
la solidez de edificios
para envolverlos en llamas.
Humo muy negro y espeso,
paredes resquebrajadas,
voces y gritos de angustia,
personas que pierden la calma
y se tiran al vacío
a través de las ventanas, …
Lágrimas, desolación
y huidas en bandadas,
de quienes en unas Torres
a las nueve trabajaban.
Eran las TORRES GEMELAS,
que, muy pronto, se desplomaban,
como un conjunto de naipes
sobre el que el viento soplara,
por el impacto tan fuerte
y la explosión provocada.
Desastre de tal magnitud,
solo quien no tiene alma,
es capaz de producirlo
y sembrar la muerte, ingrata,
en quienes llenos de vida
y de ilusiones estaban.
NEW YORK llora a sus muertos,
padres, esposos, hermanas, …
y vive la gran impotencia,
ante semejante saña,
de no haber podido evitar
tanta calamidad humana.
Visitando esta Ciudad
y ante las obras comenzadas
en la zona, “ZONA CERO”,
muy torpes son mis palabras
para expresar lo que siento,
porque el sentimiento desgarra
y tan sólo en silencio
se dice más que si se habla.
Con el dolor del recuerdo
y después de esta mirada,
a través de unos cristales,
donde las grúas trabajan,
afluyen mis pensamientos
y bombardean mi alma:
¿Qué sentisteis: Monumentos,
Avenidas, Puentes, Plazas,
Museos y grandes Parques
y los Ríos con sus aguas,
Rascacielos y Jardines, …?
Habladme con confianza,
decídmelo uno a uno
y con vuestra voz bien alta,
porque sólo unos instantes
vida de muerte separan
y perdisteis dos amigas
que nacieron siendo hermanas.
El famoso EMPIRE STATE
fue el que tomó la palabra
y en medio de un gran silencio
y con voz entrecortada,
nos dijo que, al principio,
no le hizo mucha gracia,
la construcción de estas Torres
por su altura elevada,
pero como era galante,
todos los días las saludaba
e incluso se ofreció gustoso
para poder sujetarlas
si, alguna vez, un vahído
sintieran les amenazaba.
Sería el tronco de árbol
que sujeta bien las ramas
y como “Catedral del Cielo”
ya por ellas, siempre, oraba.
Los demás, también, hablaron
con gran pena en sus almas:
El CENTRAL PARK, con ternura,
las ofreció pasearlas,
para admirar sus lagos,
miradores y terrazas.
Sería como el pulmón
en el que se oxigenaran
y el ambiente contaminado
de la Ciudad olvidaran.
El MUSEO METROPOLITANO
con sus muy bellas estancias,
centros de flores en el hall
y conciertos y veladas,
las ofreció todo su Arte,
para que se agasajaran.
El RIO HUDSON, muy risueño,
en sus caudalosas aguas,
las ofreció un crucero
y que en ellas se bañaran,
para mitigar el calor
cuando el Sol las abrasaba.
Ellas serían la sangre
que por sus arterias pasaba,
para llevarlas la vida
que el hormigón no las daba.
La QUINTA AVENIDA sería,
con otras calles trazadas,
entre ellas la de BROADWAY,
los nervios que conectaran
directamente con las Torres
y así supiesen cuanto pasaba
en la “Ciudad que nunca duerme”,
New York o la “Gran Manzana”.
También el CENTRO ROCKEFELLER
las ofreció su estampa,
un espectacular complejo
con fuente y con estatuas
y banderas de muchos países,
entre ellas la de España,
para que en la Navidad
o en otro tiempo visitaran
y en la nieve del invierno,
si querían , patinaran.
La CATEDRAL DE SAN PATRICIO,
sumamente embelesada,
las ofreció su bello gótico,
para que se recrearan
y el servirlas de refugio
si la tristeza las ahogaba.
Con sus cantos y su rezos
y hacia el Cielo su mirada,
sus espíritus inquietos
conseguirían paz y calma.
El WORLD FINANCIAL CENTER,
que muy cerca se encontraba,
las ofreció compañía
que, a la sazón, fue muy grata,
porque esbeltas palmeras
con mimo las rodeaban.
El famoso PUENTE DE BROOKLYN,
lo mismo que el de MANHATTAN
y otros, también, se ofrecieron,
para que ellas pasaran
de unos lugares a otros
y noticias contrastaran.
Serían los brazos y piernas
de estas Torres tan altas,
para que en ellos se movieran
como si tuvieran alas.
TIMES SQUARE se pronunció
con lágrimas en su cara,
porque a golpe de latidos
de luminosos que anunciaban,
sería su corazón.
Con un ritmo que no descansa
ni de día ni de noche
y la luz que no se apaga,
con gusto las invitó
a que ellas mismas se miraran,
si se ponían enfrente
de una de las pantallas,
porque, en algunos momentos,
se verían retratadas
y que el Año Nuevo recibieran
mientras una bola bajaba.
La emoción iba en aumento
y esa emoción contagiaba.
Todos querían hablar
y les escuché con calma:
El CHELSEA MARKET, TIFFANY, CLOISTERS, EDIFICIO PLANCHA,
COLECCIÓN FRICK, HELIPUERTO,
NACIONES UNIDAS, HOTEL PLAZA,
MADISON SQUARE PARK, TRUMP TOW
El DAKOTA, … y, aunque faltaban, ER,
EL EDIFICIO CHRYSLER,
todas las ZONAS, abrumadas,
BRONX, BROOKLYN, QUEENS, STATEN
como la propia MANHATTAN, ISLAND,
PLAZA DE COLÓN, BIBLIOTECA, …
acordaron que la “Dama”,
la ESTATUA DE LA LIBERTAD,
fuese la última que hablara.
Cuando la tocó su turno
éstas fueron sus palabras:
“Yo las dí la bienvenida
y las ofrecí la llama,
de la antorcha que mi mano,
con orgullo, al Cielo alza.
Pensé que desde su altura,
por ser las Torres más altas,
la vería toda la Ciudad
y Ciudades más lejanas.
Me alegré mucho al hacerlo.
Quedaron así, hermanadas,
ellas y mi libertad
con una idea muy clara:
Seríamos ya dos símbolos
de esta tierra americana,
pero oídme todos vosotros,
de poco sirve o nada
cuanto estamos recordando,
salvo que alivia el alma.
Lo importante, ahora,
es pensar en el mañana,
en el horizonte nuevo
que de sus escombros emana
o en la fuerza que nos nace
ante tanta desgracia humana”.
En cerca ya de diez años
de aquella fatal hazaña,
varias veces se reunieron
bajo su atenta mirada,
para ver si aquel deseo
se había puesto en marcha,
lo que iban obteniendo
o lo mucho que faltaba.
Un resultado optimista
y digno de gran alabanza
animaba sus reuniones,
más, cuantas más celebraban.
Los miles de RASCACIELOS
de la ZONA de MANHATTAN,
con orgullo de vencedores
a todos felicitaban:
De todos aquellos escombros
y de la tragedia humana,
nacían NUEVOS HORIZONTES,
que, envueltos en dulces nanas,
despertaban la Ciudad
y su ánimo levantaban.
Sabían que aquellas VICTIMAS
no serían olvidadas
y que las TORRES GEMELAS
no ofrecerían su estampa,
pero que la “ZONA CERO”
no sería una tumba cavada,
porque habría una nueva Torre,
que, sería, aún, más alta.
“TORRE DE LA LIBERTAD”,
así es como será llamada.
Desde ella elevemos
una ferviente plegaria
y el deseo de que fuerte
toquen todas las campanas:
LA CIUDAD DE NEW YORK
VIVE YA CON ESPERANZA.
---
Lucía López Sánchez
26 de Mayo de 2.011
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