92. Los Pueblos más bellos de Francia

 

Con un tiempo un tanto incierto,

porque, tal vez, nos lloviera,

emprendimos nuestro viaje

hacia estas Tierras Francesas.

Amanece en el camino.

Sierra de la Cabrera.

Torres de la Catedral

de la Ciudad Burgalesa.

Cielo gris y nubarrones,

envueltos en niebla espesa,

que, al pasar por Vitoria,

nos ofrecen lluvia intensa.

Desilusión y desánimo,

que es sonrisa placentera,

porque ya en SAN SEBASTIÁN

luce un Sol de primavera.

Visita de la Ciudad.

Puentes sobre el Urumea.

Mansiones señoriales

y Casas solariegas.

Monte Igueldo y Monte Urgul,

semejando fortalezas,

sobre las aguas azules

de la Concha y de Ondarreta.

Catedral y Ayuntamiento.

Casco antiguo con callejas, …

Palacio de Miramar,

de Su Majestad, la Reina,

Doña María Cristina,

que ella misma lo costea,

construyéndose en el terreno

que el Municipio le entrega.

¡Qué maravillosa vista!

Montañas, Naturaleza,

Mar azul y espuma blanca,

como si blonda tejiera,

el viento al formar las olas

y éstas al besar la tierra.

Campos verdes con alfombras

que la esperanza despiertan,

en aquellos corazones

que con bondad los contemplan.

¿Es posible que algún día,

al vivir tanta belleza,

muchas entrañas dormidas

y, aún más, quien no las tenga,

ante la vida humana

la respete y se enternezca?

Dejando atrás Tierras Vascas

y pasando la frontera,

muy difícil me resulta

reflejar en estas letras,

cuanto hemos visitado,

porque grande es la riqueza

de los Pueblos y Ciudades,

de Santuarios e Iglesias, …

y del entorno natural

que a todo ello rodea.

Ascendiendo hasta BURDEOS

y de la Ciudad muy cerca,

vemos el Río GARONA

y al Sol que en él se refleja.

Nacido en el Valle de Arán,

atraviesa estas tierras,

antes pasó por Toulouse,

la Ciudad de las violetas

y a él se le unió el Dordoña,

para seguir en pareja,

hasta el Océano Atlántico

sin que su nombre perdiera.

Un terreno que era llano,

alguna cumbre presenta,

abrigando a PERIGUEUX

y al Río ISLA que lo riega.

Capital del PERIGORD

está en la RUTA JACOBEA.

Unas conchas en el suelo,

plateadas, lo recuerdan.

Visita de la Ciudad,

a la sazón muy completa,

de noche, con el encanto

de una noche lunera,

de día, con Sol radiante,

dándole mayor belleza

a todos sus monumentos,

vistas, casas y callejas.

Ruinas galo-romanas

y Torre con escaleras,

desde la que se divisa

la Catedral y la Sierra.

Por la zona medieval

paseo con mente alerta:

Calle Calvario, la última,

de gente condenada y presa.

Palacetes sorprendentes

que unos Castillos semejan

con sus Garitas y Torres,

señal de poder, que alegra,

al dueño o comerciante

que tal patrimonio tenga.

Escalinata renacentista.

Subida a la planta primera.

Vista de la Catedral

que nuestra alma eleva,

al contemplarla en conjunto

o en cualquier rincón de ella.

Como en Venecia, San Marcos,

bizantina, de cruz griega.

Cúpulas que al Cielo miran,

cinco, la central esbelta,

coronada por un Ángel,

que casi mide setenta.

Silencio. Toque de campanas.

Lámparas y cristaleras, …

Retablo del Altar Mayor

tallado en bella madera.

Es barroco y en nogal

y en el que se representa

a la Virgen de la Asunción,

con tan singular belleza,

que, con música de órgano,

nuestra alma se recrea.

Ya, en nuestra despedida

a esta Ciudad francesa,

un canto muy especial

a la imagen que nos deja,

esta Iglesia bizantina

en las aguas que la besan,

reflejada en el Río

como si en espejo fuera.

Otros recuerdos tan bellos

afloran de dentro a fuera,

aunque nuestro sentimiento

en el interior se queda,

porque la emoción vivida

ninguna palabra la expresa.

En la zona del DORDOÑA

como en la del LOT se alternan,

alturas medias en Cerros

y CAUSSES, que son Parameras,

materiales duros, calcáreos

y suaves, endebles, arenas, …

que, con la lluvia y el viento,

cambian la faz de la tierra:

Cañones en cauces de Ríos,

Farallones y Cuevas,

que, al abrigo de la roca,

han servido de viviendas.

Montañas con grandes salientes,

que nos parecen viseras,

con nidos para las aves

y animales que desean,

sólo el murmullo del agua

y el silencio de paz serena.

Bella Ciudad de SARLAT.

Ciudad medieval, de piedra,

con un color especial,

dorada y amarillenta.

El tiempo se ha detenido.

El tiempo en ella no cuenta

ni en los rincones, ni en arcos,

ni en sus calles tan estrechas,

que se abrazan con la mano

y la amistad así sellan.

Pueblo de ensueño y encanto

y que, aunque los ojos cierras,

te vibra el corazón.

Te cautiva su belleza.

Iglesia de San Sacerdos,

de los Muertos, la Linterna,

la Casa de la Boetie

con ventanas y con puerta,

que renacentistas son,

por la cruz hecha de piedra,

que separa los cristales, …

Ciudad imperecedera.

Campos verdes salpicados

de Castillos en laderas,

con horizontes abiertos,

hasta un Parque nos llevan:

CASTILLO DE MARQUEYSAAC,

muy cargado de sorpresas

en sus JARDINES COLGANTES,

en las terrazas abiertas

que se asoman al DORDOÑA,

que, a su paso, serpentea,

dejando ver los meandros

entre Pueblos y carretera.

Es la locura del boj,

que, con imaginación despierta,

el jardinero Porcher

ideó entre veredas,

acequias y miradores,

cuestas, piedras y escaleras.

Sin cansarte de mirar

pasarías las horas muertas,

envueltas en un silencio,

que tu corazón te quema,

roto sólo por los trinos

de los pájaros que vuelan

y el murmullo de las aguas

que tus pensamientos se lleva.

Si preguntas dónde van,

ésta será la respuesta:

Da gracias al Creador

por contemplar tal belleza.

La realidad se hace sueño

y este sueño lo contemplas,

cuando a los pies de un meandro

viendo este Pueblo te encuentras.

Es LA ROQUE GAGEAC,

en el que casas enteras,

desde cimientos a techos

y paredes, son de piedra,

horadadas en la roca,

que, en vertical, es inmensa,

que reciben la caricia

y al atardecer las besan

estas aguas del DORDOÑA.

¡Qué gratísima sorpresa!

Era el Pueblo que, a lo lejos,

como si alas tuvieras

y llevada por el viento,

tu visitarlo quisieras.

¡Qué reflejos en el Río,

de árboles y de huertas!

Las aguas corren deprisa,

mas, su imagen queda quieta

y al grabarse en la retina

gran emoción nos despierta.

A través de extensos campos

y de mil formas diversas,

Castillos, con Sol de ocaso,

vemos desde la carretera,

que, llegada ya la noche,

a ROCAMADOUR nos lleva.

Algo irreal nos parece.

¿Misterio? ¿Duende? ¿Sueñas?

Conjunto iluminado,

Santuario y Fortaleza,

en la falda de la roca,

que en la oscuridad se cuelga

y te transporta a otra vida,

sin duda, nada terrena,

donde tan sólo de amor

los corazones se llenan.

Mano del hombre que abraza

a la Montaña con fuerza

y crea este Conjunto

que te deja el alma presa.

Su vista es impresionante.

Por los senderos se reza,

se camina en silencio,

camino de muchas piedras,

camino de VIA CRUCIS

que al Santuario te lleva,

para elevar la oración

a la Virgencita negra,

VIRGEN DE ROCAMADOUR,

que con su Hijo se encuentra,

en madera de caoba,

sobre su rodilla izquierda,

en el centro del Retablo

de una Capilla pequeña.

Capilla de NOTRE DAME

o de la MADONA NEGRA.

Se la atribuyen milagros

y muchos prodigios se cuentan,

como el de la campana

que en este interior se encuentra:

Si sucedía un naufragio

y en peligro se estuviera,

quien invocaba a esta Virgen

y una visita hacerla

prometía desde el mar,

a cumplirla venir debiera,

porque del mar se salvaba

y el anuncio, siempre, era,

el tañer de la campana

sin que nadie la moviera.

La “Campana Milagrosa”

fue el nombre que se la diera.

Junto a esta Capilla

otras, también, muy bellas:

Capilla de SAINT MICHEL

y de SAINT AMADOUR, Iglesia,

allí donde fue encontrado

el Santo, como si viviera.

El quiso ser enterrado

de la Virgencita cerca.

Iglesia del SALVADOR

con su preciosa vidriera,

gótica del siglo XII

y escalinata de piedra.

Capilla de SANTA ANA,

invocada por encajeras,

de SAN BLAS y SAN JUAN BAUTISTA, ...

y en la cima, la Fortaleza.

Desde la calle del Pueblo

una enorme escalera,

doscientos dieciséis escalones,

también, hechos de  piedra,

asciende a los Santuarios.

Por ella, el peregrino reza.

Lugar de PEREGRINACIÓN

en la RUTA JACOBEA.

Encanto de ROCAMADOUR

con una estampa tan bella,

que realidad no parece,

porque, aún despierto, lo sueñas.

Precipicio en un lado,

árboles de copa esbelta,

al viento trino de pájaros

y RÍO ALZOU que riega,

al VALLE le da su nombre,

con sus aguas estas tierras.

Sol en todo su esplendor

dorando la Naturaleza,

para que el Río y el Campo

más bellos nos parecieran.

“ADMIRAR, CONTEMPLAR, REZAR, “

escrito en grandes letras,

no te cansas de leer.

Es frase que te recuerda

lo que allí se debe hacer,

allí donde tú te encuentras,

mas, me atrevo yo a pensar

que, aunque escrito no estuviera,

eso es lo que se haría

ante obra de tal belleza.

Armoniosamente escalonado

sobre una roca y sus laderas,

este Pueblo medieval,

de una sola calle, estrecha,

se asoma al acantilado

y al RÍO y al VALLE les muestra

la riqueza de SANTUARIOS

que, en su interior, encierra.

Pueblo de ROCAMADOUR

ante ti el alma se embelesa.

VIRGEN DE ROCAMADOUR

que eres su Patrona excelsa,

sálvanos de los naufragios

que vivimos en la Tierra.

--- 

 Lucía López Sánchez

Días 7 a 11 de abril de 2.004

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