42. El chopo de Saúca |
El Sol doraba las hojas,
que, mecidas por el viento,
entonaban bellos cantos
que ascendían hasta el Cielo,
de aquel chopo de Saúca,
aquel chopo tan esbelto.
Contemplando su belleza
volaban mis pensamientos
y cuanto más me acercaba,
sentía que ese encuentro,
con su entramado de ramas
y su tronco tan perfecto,
encerraba algún mensaje,
que, tal vez, era secreto.
Junto a su lado, una fuente,
rompía el gran silencio,
que hechizaba aquel lugar
y hechizaba al viajero.
Era un Conjunto armonioso.
En él no contaba el tiempo
y las horas las pasabas
creyendo ser un momento.
Mas, si, ahora, entendía,
que el chopo, robusto y fresco,
creciese, allí, a su lado,
descifré ya el misterio,
porque, al mirar hacia atrás,
cerca, enfrente de ellos,
una Iglesita románica,
un regalo verdadero,
te recreaba la vista
y te encendía el pecho.
El Conjunto armonioso,
era, sin duda, más bello.
Ya no eran dos sino tres,
los que con mimo y esmero,
ofrecían este cuadro
de un Otoño mañanero.
La Iglesia de la Asunción,
que es la Iglesia de este pueblo,
“Bien de interés cultural
declarado Monumento”,
elevando está plegarias
con mucho amor hasta el Cielo,
por el chopo y por la fuente,
sus dos fieles compañeros.
El chopo vela por ellas,
las protege con denuedo
y las cubre con las hojas
del dorado amarillento,
que estrena todos los días.
Cada día, un manto nuevo.
La fuente, emocionada
y agradecida por ello,
con el murmullo del agua
arrulla sus bellos sueños.
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Lucía López Sánchez
22 de Octubre de 2.015
Dedicado a Sara, que fue Maestra de este pueblo.