37. Noventa años |
Quiero expresar lo que siento,
pero son torpes mis palabras.
Recíbalas, no obstante,
en fecha tan señalada,
porque de vida están llenas
y es grande nuestra algazara.
El ejemplo recibido,
tras una vida entregada
al esfuerzo y al trabajo,
con ilusión que contagia,
merecen este homenaje
y una vida, aún, más larga,
para seguir aprendiendo
cuanto siempre, en voz muy alta,
ha pregonado en escritos,
en conferencias y en charlas.
Ha sido el agua que corre
con fuerza por las montañas,
buscando el cauce del río,
formando blancas cascadas,
convirtiendo en tierras fértiles
las que por ellas pasaba, …
Con su murmullo, canciones
de entusiasmo se entonaban,
defendiendo a la Inspección,
con denuedo, con tal garra,
que la negrura del campo
con su espuma blanqueaba.
Fueron el Niño y la Escuela
amores que le abrasaban
y tanto luchó por ellos,
que al nacer cada mañana,
su voluntad de servicio
por la educación se alzaba.
Nos sentimos complacidos.
Para Usted, nuestras miradas
de admiración y de orgullo,
porque en la cima dorada
de sus recientes “NOVENTA”,
trabaja con esperanza,
sin fatiga, sin cansancio, …
por una Inspección muy clara.
Por sus consejos tan sabios,
por sus grandes enseñanzas,
permítanos, Don Adolfo,
a modo de una plegaria:
¡Cumpleaños muy feliz!
Que repiquen las campanas,
por el gozo y la alegría
de contemplar su semblanza.
Reciba nuestros aplausos
y con ellos: “MUCHAS GRACIAS”.
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Lucía López Sánchez
Homenaje a D. Adolfo Maíllo