30. El Campo de las Canciones |
Algo siento a lo lejos.
Silencio. ¿Qué es lo que suena?
Emocionada he quedado
al escuchar la respuesta,
que yo misma descubrí
al encontrarme más cerca.
Eran hombres y mujeres,
que unían todas sus fuerzas,
para cantar a su Patria
y llorar, también, por ella.
Se sentían oprimidos,
mas, no querían la guerra,
porque esperaban con fé
conseguir su independencia,
al reunirse en un campo
de una singular manera:
Sabían que sus canciones
y sus patrióticas letras
moverían corazones,
llegarían a las estrellas,
que, complacidas, sus luces
iluminarían las sendas,
por las que todos cantando
aliviarían sus penas.
Acompañados de hijos,
aún con edades muy tiernas,
la familia estaba unida
y eran familias enteras,
las que con radiante Sol
o en noches de Luna llena,
con sus lágrimas regaban
aquel pedazo de tierra
y hacia el Cielo elevaban,
con constancia y con firmeza,
aquellas canciones del alma
que, aún, les daban más fuerza.
¡Oh, CAMPO DE LAS CANCIONES!
Testigo de la entereza,
sois de este Pueblo que canta
y de la alegría inmensa
de contemplar que son libres
y de sus caras serenas.
Hoy, al decirte adiós,
descubro tanta belleza,
que lágrimas, también, os dejo,
aunque no son de tristeza.
Son de profunda emoción,
de una emoción muy sincera,
por lo valientes que fueron,
suavizando asperezas,
con la canción de los labios,
con el corazón que reza, …
Con ellas, este deseo:
Que este Campo se convierta,
en bello campo de espigas
que alimente vuestras tierras
y en un campo de amapolas,
para que tan larga espera,
de amor quede abrasada
y nueva vida florezca.
ESTONIA, sigue cantando
y bajo un Cielo de estrellas,
celebra los Festivales
de Coros de voces bellas.
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Lucía López Sánchez
TALLIN, 29 de Julio de 2.007