16. Guerra y Paz |
Anochece muy deprisa.
La Ciudad está en llamas.
El asombro de sus gentes,
en situación tan extraña,
con los gritos y lamentos
les hace perder la calma.
El ruido de tanta bomba,
que personas desalmadas,
arrojaron por sorpresa
desde las zonas más altas,
ensordece sus oídos,
siembra de terror sus caras,
de pánico su corazón
y de muerte llena el alma.
Pronto se quedan sin luz.
En los grifos ya no hay agua.
La gente despavorida
sale y huye de sus casas, …
Son muchos meses de asedio.
Las bombas queman y matan.
Los niños lloran de hambre.
Sus madres no les dan nada,
porque de nada disponen
y mucho es lo que les falta.
Decidme, Naturaleza,
aunque sea sin palabras:
¿Qué ha hecho el agua del mar,
de esta Tierra Croata,
que de lecho no ha servido,
a quien entre las murallas,
dormía sobre las piedras,
sin cama y sin almohada?
¿Qué han hecho los pajarillos
que no cantaban sus “nanas”,
a todos los pequeñines,
que sus ojos entornaban
con el ruido de explosiones
y su sueño perturbaban?
¿Qué han hecho todos los picos,
los cerros y las montañas,
a los que, de día y de noche,
con emoción los miraban,
confiando sujetasen
las manos, que, con saña,
tanta maldad y miseria
desde ellos se enviaba?
¿Qué han hecho todos los árboles
y el campo que fruto daba,
que no han servido de alimento
a ninguna vida humana?
Seguiría preguntándote,
mas, ya oigo, en lontananza,
una respuesta sencilla,
contundente y muy clara:
“Ante el afán de poder
y la conducta malsana,
poco puede hacer el pájaro,
el árbol o la montaña.
Sólo las olas del mar,
con la puntilla tan blanca
de la espuma, en sus orillas,
fueron sábanas bordadas,
para envolver tanto cuerpo
que sobre el campo quedaba.
La guerra todo destruye.
La guerra todo lo abrasa,
no sólo mata los cuerpos,
también envenena el alma.
Dialogad todos los hombres.
Que semejante matanza
sólo haga que la sangre,
gota a gota derramada,
se convierta en otro campo,
que, al nacer cada mañana,
brille como las estrellas
y su luz sea plegaria”.
-o-o-o-o-o-o-o-
Amaneció soleado.
Gran silencio en la terraza,
roto tan sólo, a lo lejos,
por el murmullo del agua.
Palpitando el corazón,
aunque visita esperada,
por la belleza sin par
de sus lagos y cascadas,
con ilusión juvenil,
emprendimos nuestra marcha,
hacia el PARQUE DE PLITVICE,
en el interior croata.
No salía de mi asombro.
Permanecí embelesada,
ante el Conjunto tan bello
que me ofrecían sus aguas:
Muy tranquilas en los lagos,
de color verde esmeralda,
saltarinas y viajeras
en numerosas cascadas,
que, por resquicios de rocas,
con trajes blancos danzaban.
En su danzar, el murmullo,
al que, siempre, acompañaban,
el cantar del pajarillo,
volando de rama en rama
y el reír de esbeltos árboles:
Pinos, abetos y hayas.
Por senderos de madera,
al elevar la mirada
sin saber primero dónde,
toda emoción se quebraba.
¿Posible es que tal belleza
caber pueda en mi alma?
¿Posible es no ser bueno
contemplando esta estampa?
Estas y otras reflexiones
me dejaban sin palabras.
Tal vez, quienes promovieron
aquellas malas hazañas,
no visitaron el Parque,
ni sus lagos, ni cascadas.
Han pasado varios años.
La guerra, no muy lejana,
ha dejado cicatrices.
Necesario es suavizarlas.
Tanta belleza unida,
la Paz y el Amor proclaman:
Las aguas con sus reflejos
de hojas verdes y doradas,
recogen todas las lágrimas
de tantas personas, tantas,
que lloraron a los suyos,
todos queridos del alma.
Los pajarillos felices
sí cantarán ya sus “nanas”,
para los recién nacidos
y los que nazcan mañana.
La protección a las gentes
de esta Tierra de Croacia,
desde ahora en adelante,
sí estará asegurada,
porque velarán su sueño
los cerros y las montañas.
Los árboles con su sombra
refrescarán a las plantas
y ofrecerán su cobijo
a las personas ancianas.
La Naturaleza toda
se viste de fiesta y gala
deseando que esa guerra
pronto logréis olvidarla.
Ánimo, CROACIA, entera.
Sirvan nuestras alabanzas
a la belleza del Parque,
a vuestro mar y montañas,
para que ese arco iris
que vimos en la cascada,
acompañe vuestra vida.
ARCO IRIS DE ESPERANZA.
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Lucía López Sánchez
Viaje a Croacia
20 a 27 de Julio de 2.004