9. Santa Lucía |
Una flor en SIRACUSA
se abrió al nacer el día.
Su aroma perfumaba
cuanto a ella se extendía
y su belleza sin par
desde lejos atraía.
Al Creador, sus pétalos,
ofreció siendo muy niña,
y, aunque varios jardineros
quisieron compartir su vida,
su vida le consagró
y de forma tan sencilla,
como que todo su amor
con su Amor compartiría.
Celoso uno de ellos,
porque esta jovencita,
su perfume y su belleza
para otro lo quería,
torturas y duras pruebas,
tanto de noche y de día,
sometió a nuestra flor
hasta que la flor moría.
Sus pétalos más se abrieron.
Todos, mirando hacia arriba,
encontraron nueva savia
y con ella otra vida.
Esta flor de SIRACUSA,
SANTA LUCÍA bendita,
que en SICILIA se venera
y en SICILIA es querida,
con todos sus sufrimientos
nos dejó buena semilla,
la semilla de unos ojos,
con una vista bellísima
que tan sólo irradia luz,
la luz del naciente día.
Hoy, que andamos en tinieblas
y, por la gracia divina,
la pedimos a esta Santa
ilumine nuestra vida,
para tener nuevos ojos
y con ellos nueva vista.
Que las sombras sean luces
y florezca la justicia.
La Paz y el Amor perduren,
en los niños y en familias
y las tierras que son yermas
sean prados de florecillas.
---Lucía López Sánchez
Viaje a Sicilia
26 de Julio de 2.008