32. Conversión de Zaqueo



  1. Curación del ciego de Jericó

   Ocurrió que al llegar a Jericó había un ciego sentado junto al camino mendigando. Y al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué era aquello. Le contestaron:

   - Es Jesús Nazareno que pasa. Y gritó diciendo:

   - Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí. Y los que iban delante le reprendían para que se callara. Pero él gritaba mucho más:

   - Hijo de David, ten  piedad de mí. Jesús parándose, mandó que lo trajeran ante él. Y cuando se acercó, le preguntó:

   - ¿Qué quieres que te haga? Él dijo:

   - Señor, que vea. Y Jesús le dijo:

   - Ve, tu fe te ha salvado. Y al instante vio, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al presentarlo, alabó a Dios. (Lucas 18, 35-43).

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"¡Señor, que vea!": Esta jaculatoria sencilla debe aflorar continuamente a nuestros labios, salida de lo más hondo del corazón. Es muy útil repetirla en momentos de duda, de vacilación, cuando no entendemos los planes de Dios, cuando se ensombrece el horizonte de la entrega. Incluso es válida para quienes buscan a Dios sinceramente, sin que todavía tengan el don inapreciable de la fe.

(Pintura: La curación del ciego. EL GRECO, D. Teothocopulos. Galería Gemalde. Drtesden).

A. Contesta con una palabra.

 Junto al camino había un

 El ciego preguntó qué era

 Es que pasa Jesús

 Jesús. Hijo de David, ten piedad de

 El ciego dijo: Señor, que

 Ve, tu fe te ha



  2. Conversión de Zaqueo

   Entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y rico. Intentaba ver a Jesús para conocerle, pero no podía a causa de la muchedumbre, porque era pequeño de estatura. Y, adelantándose corriendo, subió a un sicómoro, para verle, porque iba a pasar por allí. Cuando Jesús llegó al lugar, levantando la vista, le dijo:

   - Zaqueo, baja pronto, porque conviene que hoy me quede en tu casa. Bajó rápido y lo recibió con gozo. Al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:

   - Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres y si he defraudado en algo a alguien le devuelvo cuatro veces más. Jesús le dijo:

   - Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste es hijo de Abrahán; porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido. (Lucas 19, 1-10).

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Estamos ante una clara manifestación de cómo actúa Dios para salvar a los hombres. Jesús llama individualmente, por su nombre, a Zaqueo pidiéndole que lo reciba en su casa. El Evangelio subraya que lo recibió prontamente y con alegría. Así debemos responder nosotros a las llamadas que Dios nos hace a través de su gracia.

(Pintura: Bodas de Caná. DAVID, Gerard. Museo de Luovre. París).

  B. Pulsa una palabras.

 En Jericó había un hombre llamado

 Zaqueo era rico y jefe de

 Zaqueo era pequeño de

 Conviene que hoy me quede en tu

 Señor, doy la mitad de mis bienes a los

 El Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que estaba

  3. María unge al Señor r

   Jesús, seis días antes de la Pascua, fue a Betania donde vivía Lázaro, al que Jesús resucitó de entre los muertos. Allí le prepararon la cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él.

   María, tomando una libra de perfume muy caro, de nardo puro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se llenó de la fragancia del perfume. Dijo entonces Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que iba a entregarle:

   - ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios este perfume y se ha dado a los pobres? Pero esto lo dijo no porque él se preocupara de los pobres, sino porque era ladrón, y, como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. Entonces dijo Jesús:

   - Dejadle que lo emplee para el día de mi sepultura; pues a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.

   Una gran cantidad de judíos se enteró de que estaba allí, y fueron no solo por Jesús, sino también por ver a Lázaro al que había resucitado en entre los muertos. Los príncipes de los sacerdotes, decidieron dar muerte también a Lázaro, porque muchos, por su causa, se apartaban de los judíos y creían en Jesús. (Juan 12, 1-11).

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"El verdadero desprendimiento lleva a ser muy generoso con Dios y con nuestros hermanos (...). No seáis mezquinos ni tacaños con quien tan generosamente se ha excedido con nosotros, hasta entregarse totalmente, sin tasa. Pensad ¿cuánto os cuesta -también económicamente-  ser cristianos? Pero, sobre todo, no olvidéis que Dios ama al que da con alegría (2 Co IX, 7-8)" (Amigos de Dios, n.126).

(Pintura: Cristo y la adúltera. CRANACH, Elder Lucas. Museo de Bellas Artes. Budapest).

  C. Selecciona la respuesta correcta.

 Lázaro vivía en

 María tomó una libra de nardo

 Ungió los pies de Jesús y los secó con sus

 Esto no le gustó a Judas

 A los pobres los tenéis siempre con

 Muchos creían en



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