23. Promesa de la Eucaristía



  1. Discurso del pan de vida

   Después de que la gente fue alimentada milagrosamente, como no veían a Jesús, atravesó también el mar de Tiberíades y vino a buscarle a Cafarnaúm. Y cuando le hallaron le dijeron:

   - Maestro, ¿cuándo llegaste acá? Jesús les respondió:

   - En verdad, en verdad os digo: que me buscáis, no por los milagros que visteis, sino porque comisteis del pan y os saciasteis. Y entonces Jesús tomó ocasión del pan material para hablarles del pan espiritual con la promesa de la Eucaristía.

   Discurso de Jesús en en Cafarnaúm. Empieza habándoles de la necesidad de buscar una comida que no perezca, sino que dure para la vida eterna. Los oyentes le dicen:

   - Danos siempre este pan. Jesús les responde:

   - Yo soy el pan de la vida: el que viene a Mí no tendrá hambre; y el que en Mí cree no tendrá jamás sed. Sigue demostrándoles que para eso fue enviado por su Padre y que solamente mediante Él se va al Padre. Después sigue diciendo:

   - Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron. Yo soy el pan vivo que descendí del Cielo. Si alguno comiere de este pan vivirá eternamente.

   Comenzaron entonces los judíos a disputar entre sí, diciendo:

   - ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Y Jesús les dijo:

   - En verdad os digo: que si no comiereis la carne del Hijo del Hombre y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y Yo le resucitaré en el último día. Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida. (Juan 6, 22-59)

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Este alimentos que solo Dios puede darnos, consiste principalmente en el don de la fe y la gracia santificante. Incluso, por infinito amor divino, en la Sagrada Eucaristía se nos da como alimento del alma el mismo auto de esos dones: Jesucristo.

(Pintura: La moneda del tributo. TIZIANO, Vecellio. Galería Gemalde. Dresden)

  A. Contesta con una palabra

 La gente fue alimentada ( ) al día siguiente
 La comida de Jesús dura para la vida ( )
 Los oyentes le pidieron de ese ( )
 Yo soy el pan de la ( ), dijo Jesús
 ¿Cómo puede éste darnos a comer su ( ) ?
 Mi carne es verdadera ( ) y mi sangre es bebida



  2. Reacción de los discípulos

   Entonces, oyéndole muchos de sus discípulos, dijeron:

   - Dura es esta enseñanza, ¿quién puede escucharla? Jesús conociendo en su interior que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo:

   - ¿Esto os escandaliza? ¿Pues y si vierais al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es el que da vida, la carne de nada sirve: las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Sin embargo, hay algunos de vosotros que no creen.

   En efecto, Jesús sabía desde al principio quiénes eran los que no creían y quién era el que le iba a entregar. Y decía:

   - Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí si no le fuera dado por el Padre. Desde entonces muchos discípulos se echaron atrás y ya no andaban con él. (Juan 6, 60-66)

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Jesús dice que no podemos aceptar este misterio pensando de modo carnal, es decir, atendiendo exclusivamente a lo que aprecian nuestros sentidos o partiendo de una visión de las cosas meramente natural. Solo quien escucha sus palabras y las recibe como revelación de Dios, que es "espíritu y vida", está en disposición de aceptarlas.

(Pintura: Última Cena. LEONARDO DA VINCI. Museo de Vinci. Tougerlo)

  B. Señala la respuesta correcta

 Esta enseñanza les pareció ( ) a sus discípulos
 Las palabras que yo os he hablado son espíritu y ( )
 Había uno de los suyos que no ( )
 Le iba a ( ) uno de los discípulos
 Nadie viene a mí si no es por el ( )
 Se echaron ( ) muchos discípulos

  3. Los discípulos de Jesús  

   Entonces Jesús dijo a los doce:

   - ¿También vosotros queréis marcharos? Le respondió Simón Pedro:

   - Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios. Les respondió Jesús:

   - ¿No os he elegido yo a los doce? Sin embargo, uno de vosotros es un diablo.

   Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, pues éste, aun siendo uno de los doce, era el que le iba a entregar.

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Los cristianos debemos tener la humildad de reconocernos capaces de traicionar al Señor si abandonamos los medios que nos ha dejado para permanecer unidos a Él.

  C. Señala la respuesta correcta

 ¿También vosotros queréis ( ) ?
 Tú tienes palabras de vida ( ) dijo Simón Pedro
 Creemos que tú eres el Santo de ( )
 A los ( ) os he elegido yo
 Es un ( ) uno de vosotros
 Simón ( ) le iba a entregar



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