21. Jesús en Nazaret


  1. Nadie es profeta en su tierra

    Partió de allí y se fue a su ciudad, y le seguían sus discípulos. Llegado el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y muchos de los yentes, admirados, decían: ¿De dónde sabe éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es la que se le ha dado y estos milagros que se hacen en sus manos? ¿No es éste el artesano, el hijo de María, y hermano de Santiago y de José y de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros? Y se escandalizaban de él.

   Y les decía Jesús: No hay profeta menospreciado sino en su propia patria, entre sus parientes y en su casa. Y no podía hacer allí ningún milagro; solamente sanó a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos. Y se asombraba por causa de la incredulidad de ellos. (Marcos 6, 1-6.)

   Una mujer que padecía flujo de sangra hacía doce años, al ver pasar a Cristo, pensó que si tocaba siquiera la orla de su vestido quedaría sana. Así lo hizo. Jesús manifestó que se había dado cuenta y la mujer quedó curada. Este el milagro conocido por la hemorroisa (Marcos 5, 24-34.)

   También, después de la resurrección de la hija de Jairo, curó a dos ciegos tras haberles exigido una confesión de fe sobre su poder divino. (Mateo 9, 27-31.)

   Asimismo, curó a un hombre mudo poseído del demonio. Habiendo lanzado al demonio, habló el mudo. (Mateo 9, 32-34.)

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El Señor nos ha hecho saber que nuestra vocación profesional no es ajena a sus designios divinos. Esta verdad, según la cual a través del trabajo el hombre participa en la Obra de Dios mismo, su Creador, ha sido particularmente puesta de relieve por Jesucristo.

  A. Contesta con una de estas respuestas: fortaleza, sabiduría, deportividad, artesano, predicador, milagroso, discurso, trabajo, milagro, sangre, fiebre, orina, pecado, fe, alabanza, ciego, sordo o mudo

 Los habitantes de Nazaret se extrañaban de su

 A Jesús le conocían como el

 Jesús no pudo hacer en Nazaret ningún

 La hemorroisa padecía flujo de

 A los dos ciegos les exigió una confesión de su

 El hombre endemoniado era


  Instrucciones a los apóstoles

   Jesús recorre toda la Galilea enseñando en las sinagogas, predicando el evangelio y sanando toda enfermedad. Cuando vio a todas las gentes, como ovejas sin pastor, dijo a sus discípulos:

   - La mies es mucha y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe trabajadores a su mise. Y convocando a los doce discípulos les dio poder contra los demonios y los envió de dos en dos a predicar el Reino de Dios y sanar enfermos (Mateo 10, 35-38; Marcos 6, 6-7; Lucas 9, 1-2)

   Pero antes de enviarlos quiso formar sus almas con una serie de instrucciones que narra el evangelio a continuación. De este bello discurso son las máximas y sentencias más usuales de la vida cristiana, tales como:

   - Ved que os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas (Mateo 10, 16.)

   - No está el discípulo sobre el Maestro (Mateo 10, 24.)

   - No temáis a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma. (Mateo 10, 28.)

   - Todo aquel que me confesare delante de loa hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre (Mateo 10, 32.)

   - El que ama a su padre o a su madre más que a mi, no es digno de mí..., y el que no toma su cruz y me sigue, no es es digno de mí (Mateo, 10, 40.)

   - El que a vosotros me recibe, a mí me recibe. (Mateo 10, 40.)

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Ante las dificultades no se debe tener miedo: no estamos solos, contamos con la ayuda poderosa de nuestro Padre Dios, que nos hará ser valientes y audaces.

  B. Contesta con alguna de estas palabras: pocos, demasiados, abundantes, ovejas, cabras, palomas, cuerpo, alma, ganado, hombres, extranjeros, ciudadanos, amigo, compañero, Maestro, placer, crus o comodidad

 La mies es mucha y los obreros son

 Sed prudentes como las serpientes y sencillos como las

 No temáis a los que no pueden matar el

 Nos pide confesar a Jesús delante de los

 No está el discípulo sobre el

 Jesús nos pide que tomemos su






  3. Muerte de Juan Bautista 

   El mismo Herodes había mandado prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, a la cual Herodes había tomado como mujer. Juan decía a Herodes: No te es lícito tener a la mujer de tu hermano. Herodías le odiaba y quería matarlo, pero no podía; porque herodes temía a Juan, sabiendo que era un varón justo y santo, y le protegía, y al oírlo tenía muchas dudas pero le escuchaba con gusto.

   Cuando llegó un día propicio, en el que Herodes por su cumpleaños dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea, entró la hija de la propia Herodías, bailó y gustó a Herodes y a los que con él estaban a la mesa. Dijo el rey a la muchacha: Pídeme lo que quieras y te lo daré. Y le juró varias veces: Cualquier cosa que me pidas te daré, aunque sea la mitad de mi reino. Y, saliendo. dijo a su madre:

   -¿Qué he de pedir? Ella dijo:

   - La cabeza de Juan el Bautista. Y al instante, entrando deprisa donde estaba el rey, pidió así:

   - Quiero que en seguida me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. El rey se entristeció; pero, a causa del juramento y de los comensales, no quiso contrariarla; y, enviando un verdugo, el rey mandó traer su cabeza. Aquél marchó y lo decapitó en la cárcel, y trajo su cabeza en una bandeja, y la dio a la muchacha, y la muchacha la entregó a su madre.

   Cuando se enteraron, vinieron sus discípulos, tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro. (Marcos 6, 17-29)

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Los juramentos y las promesas de contenido inmoral no se deben hacer. Y, si se han hecho, no se deben cumplir. ¿Estamos obligados a mantener el juramento de hacer cosas injustas o ilícitas? No solo no estamos obligados, antes pecamos haciéndolas, como cosas prohibidas por la Ley de Dios.

  C. Selecciona una de estas respuestas: Herodes, Juan, Filipo, santo, fuerte, deportista, Apóstol, Bautista, Profeta, cárcel, dalle, sala, ensaladera, olla, bandeja, sótano, sepulcro o pozo

 Herodías era la mujer de 

 Juan era un varón justo y 

 Herodías pidió la cabeza de Juan el

 El verdugo decapitó a Juan en la

 Trajo la cabeza en una

 Sus discípulos pusieron su cuerpo en un




 

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