12. Milagros de Jesús en Cafarnaún




  1. Curación de un endemoniado

    En la sinagoga de Cafarnaún había un hombre poseído de un espíritu inmundo (demonio) y decía a gritos a Jesús: - ¿Qué hay entre nosotros y tú, Jesús nazareno? ¿Has venido a perdernos? ¡Sé quién eres tú, el Santo de Dios! Y Jesús le dijo: - Calla y sal de ese hombre. Y el espíritu inmundo, maltratando al hombre, salió dando grandes gritos, pero sin hacerle daño. Las gentes quedaron llenas de admiración. ( Marcos 1, 21-28; Lucas 4, 31-37)

   La curación de la suegra de Pedro. Esta mujer estaba enferma con fiebre alta. Jesús la tomó de la mano, mandó a la fiebre y la fiebre la dejó al momento. Tanto que, levantándose la enferma, les servía. (Lucas 4, 38-39)

   Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos con diversas dolencias, los traían a él. Y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. De muchos salían demonios gritando y diciendo: - Tú eres del Hijo de Dios. Y él les reñía y no los dejaba hablar, porque sabían que era el Cristo (Lucas 4, 40-41)

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Se pone aquí de manifiesto la eficacia de la oración por los demás: "En cuanto rogaban al Salvador -dice San Jerónimo- enseguida curaba a los enfermos; dando a entender que también atiende las súplicas de los fieles contra las pasiones de los pecados"

(Pintura: San Miguel luchando con el Demonio. MAESTRO de la leyenda de Santa Úrsula. Museo Once. Brujas)

A. Ejercicio.

 Había un hombre poseído de un espíritu

 Sé quién eres, el Santo de

 Calla y sal de ese

 El demonio salió dando grandes

 La suegra de Pedro tenía una fiebre

 Al ponerse el sol, curó a muchos




  2. Curación de un paralítico

   Y, al cabo de unos días, entró de nuevo en Cafarnaún, se supo que estaba en casa, y se juntaron tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio; y les predicaba la palabra. Entonces vienen trayéndole un paralítico, que era transportado por cuatro. Y al no poder llevarlo hasta él por causa del gentío, levantaron la techumbre por el sitio en donde se encontraba y, después de hacer un agujero, descuelgan la camilla en la que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: -Hijo, tus pecados te son perdonados.

   Estaban allí sentados algunos de los escribas, y pensaban en sus corazones: - ¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios? Y enseguida, conociendo Jesús en su espíritu que pensaban de este modo dentro de sí, les dice: - ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: tus pecados te son perdonados; o decir: levántate, toma tu camilla y anda? Pues, para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene en la tierra el poder de perdonar los pecados -se dirige al paralítico-: A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Y se levantó y, tomando al instante la camilla, salió en presencia de todos, de manera que todos quedaron admirados y dieron gloria a Dios diciendo: Nunca vimos cosa igual. (Marcos 2, 1-12)

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Las palabras dirigidas al paralítico -"tus pecados te son perdonados"- reflejan que en hecho de perdonarle se da un encuentro personal con Cristo; lo mismo ocurre en el Sacramento de la Penitencia.

(Pintura: La curación del ciego. EL GRECO, Teothocopulos. Galería Gemalde. Desden)

  B. Pulsa una palabra.

 Entre cuatro hombres llevaron a Jesús a un

 En el techo hicieron un

 Jesús perdonó los pecados porque vio su

 Los escribas pensaban que Jesús dijo una

 Levántate, toma tu camilla y vete a tu

 Todos quedaron admirados y dieron gloria a


  3. Vocación de Mateo o

   Y se fue otra vez a la orilla del mar. Y toda la muchedumbre iba hacia él, y les enseñaba. Al pasar, vio a Leví el de Alfeo sentado en el telonio, y le dijo: - Sígueme. Él se levantó y le siguió.

   Y ocurrió que, estando a la mesa en casa de éste, se sentaron con Jesús y sus discípulos muchos publicanos y pecadores, pues eran  muchos y le seguían. Los escribas de los fariseos, viendo que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: - Por qué como con los publicanos y pecadores? Al oír Jesús esto, les dijo: - No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. (Marcos 2, 13-17)

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Cuando Jesús llama a Mateo, éste lo deja todo. Obedece en seguida a la vocación de Jesús, que le da la gracia para responder a su llamamiento.

(Pintura: La vocación de Mateo. REYMERSWAELLE, Marinus van. Museo de Ghent)

  C. Selecciona la respuesta correcta.

 Leví o Mateo estaba sentado en el

 Jesús le dijo a Leví o Mateo:

 Invitó a comer a publicanos y

 No tienen necesidad de médico los

 Jesús no vino a llamar a los

 Los sanos no tienen necesidad de



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