Crucifixes in classrooms

Crucufuxes in classrooms
 By Roberto Grao Gracia

         Recently, on November 3, 2009, the European Court of Human Rights in Strasbourg, in response to a complaint filed by the Italian Union of Rationalist Atheists and Agnostics, based on a claim from an Italian couple that was allegedly annoyed that their children should see this religious symbol of the Catholic Church, issued a decision stating that, “the crucifix in classrooms is a violation of religious freedom.”

         Notwithstanding many and various other considerations which might be raised in this regard, I will expound my view, strictly based on legal grounds. First, a distinction should be made between public and private schools. In private schools, with their ideology determined by the School foundation and management, nobody has a right to prevent the manifestation of any collective and personal religious symbols the institution may deem appropriate, and parents are free to take their children so that they may receive the teaching provided by the School, or else send them to a different school which suits them better and matches their moral and religious beliefs.

         Now let’s focus on public schools or teaching institutions, with a plurality of students born to parents of various religious creeds, cultures, customs, etc., or simply atheist or agnostic. Here the State is responsible for determining the appropriateness of displaying religious symbols according to the tradition, culture, customs and laws of the country, and if it fails to do so out of neglect, calculation or shrewdness, the students’ parents—whether they are believers or non-believers—must in each case, that is, in every institution, democratically establish by majority vote whether the exhibition of such religious symbols should be allowed or not.

         As Pope John Paul II said, the truth must impose itself as such, it cannot be imposed from outside. God does not impose His love on human beings, but tries to persuade them from His sacrifice on the Cross, always respecting their freedom.

         Now then, parents play the most important role in their children’s education, and some or many of them may want to see their own moral or religious principles govern what is taught in public State classrooms; then, following good democratic logic, they have a right to propose and agree on the establishment of any religious symbol they may choose. A Court allegedly seeking to defend the right of some parents to resist what the State or the majority of parents in an institution has decided is falling into error or committing a breach of public duty, as it threatens religious freedom and this is of course a fateful way to contribute to building the European Union in peace and justice.

Original de http://indeforum.wordpress.com/


Crucifijos en las aulas
Por Roberto Grao Gracia

         Recientemente, el día 3 de Noviembre de 2009, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, en contestación a una demanda de la Unión de Ateos y Agnósticos racionalistas de Italia, basada en la reclamación de un matrimonio italiano al que, al parecer, molestaba que sus hijos contemplaran ese signo religioso de la Iglesia Católica, ha dictado una sentencia declarando que: “el crucifijo en las aulas viola la libertad religiosa”.

         Sin perjuicio de otras muchas y diversas consideraciones que pueden hacerse al respecto, voy a exponer mi opinión fundamentada estrictamente en razones jurídicas. En primer lugar, hay que distinguir entre escuela pública y privada. En ésta última, con un ideario determinado por la fundación y dirección del Colegio, nadie tiene derecho a impedir la manifestación de signos religiosos colectivos y personales que la entidad estime pertinentes y los padres tienen la libertad de llevar a sus hijos para que reciban la enseñanza que el Colegio imparta o llevarlos a otro más de su gusto y acorde con sus convicciones morales y religiosas.

         Veamos ahora la cuestión en los Colegios o Instituciones públicas de enseñanza, con una pluralidad de alumnos de padres de diversas confesiones religiosas, culturas, costumbres, etc. o simplemente ateos o agnósticos. Aquí el Estado es el responsable de determinar la conveniencia de la exhibición de signos religiosos de acuerdo con la tradición, cultura, costumbres, y leyes del propio país y si éste no lo hace por dejadez, cálculo o cuquería, los padres de los alumnos que pueden ser creyentes o no creyentes, deben, en cada caso, es decir, en cada Institución, establecer democráticamente por mayoría la exhibición o no de esos signos religiosos.

         Como decía Juan Pablo II, la verdad debe imponerse por sí sola, no puede imponerse desde fuera. Dios no impone su amor a los hombres, sino que trata de convencerlos desde su sacrificio en la Cruz, respetando siempre su libertad.

         Ahora bien, los padres tienen la responsabilidad principal en la educación de sus hijos y algunos o muchos, pueden querer que prevalezcan sus criterios morales o religiosos en la enseñanza en la aulas públicas del Estado, por lo que, en buena lógica democrática, tienen el derecho de proponer y acordar la instalación de cualquier signo religioso que decidan. Un Tribunal que, presuntamente pretende defender el derecho de unos padres a oponerse a lo que ha decidido el Estado o la mayoría de los padres de una Institución, está incurriendo en error o prevaricación, porque atenta contra la libertad religiosa y éste, evidentemente, es un modo nefasto de contribuir a la construcción de la Unión Europea en justicia y en paz.

Original de http://foroin.wordpress.com/



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