Después del accidente

    Después del accidente

    Relatos de automovilistas:

    “Le dije al policía que no estaba herido, pero cuando me quité el sombrero, descubrí que tenía fractura de cráneo”.

    El siguiente automovilista describe las circunstancias posteriores al accidente que padeció: “Cuando el coche abandonó la calzada, salí despedido; más tarde me encontraron en un hoyo unas vacas sueltas”.

    Otro conductor da por sentado la involuntariedad que precedió al siniestro: “Mi coche estaba correctamente aparcado cuando, retrocediendo, le dio a otro coche”.

    Más casos: “Creí que el cristal de la ventanilla estaba bajado, pero me di cuenta de que estaba subido cuando saqué la cabeza a través de ella”.

    Hay también declarantes que recuerdan el aspecto del responsable del suceso: “La causa indirecta del accidente fue un tipo bajito en un coche pequeño, con una boca muy grande”

    Otro describe con precisión el sufrimiento de la víctima: “Vi una cara triste moviéndose lentamente cuando el señor mayor rebotó en el techo de mi coche”.


Doctor, doctor...


-Doctor, doctor, que pierdo la memoria

-¿Y hace mucho tiempo de eso?

-¿De qué?


-Mamá, mamá, quiero ir a ver al Doctor Zivago.

-Tú irás a la Seguridad Social como toda la familia.


-Doctor, doctor, soy corto de vista.

-Doctora, doctora...


-Doctor, cuando se me va la cabeza, ¿qué puedo hacer?

-Pues irse con ella.


-Doctor, un camello me ha dado una patada.

-¿Y dónde ha sido?

-¿Dónde va a ser?, ¡en el desierto!


-Pero, señora, ¿qué hace su marido en el suelo?

-Pues lo que nos dijo usted: tomar el medicamento.

-Pero les dije que lo tomara a gotas.

-¡Arrea! Nosotros entendimos a gatas.


-¿Qué me dijo, doctor...? ¿Acuario?

-No, no, no, ¡cáncer, cáncer!


-Doctor, doctor, ¿qué tal ha ido el parto?

-Bueno, todo muy bien, pero a su hijo le hemos tenido que poner oxígeno.

-¿Oxígeno? Con la ilusión que a mí me hacía ponerle Federico...


Exageraciones 




Un egoísta es una persona que piensa más en sí misma que en mí (Ambrose Bierce)


Tienes menos cerebro que, que, que, que, que... ¡caray!, ahora no me acuerdo.


Trabajas menos que el sastre de Tarzán.


Tienes más frente que Alemania en la 2ª Guerra Mundial.


Tiene más mensajes que el contestador del fugitivo.


Trabajas menos que el Ratoncito Pérez en un asilo de ancianos.



 Aplicaciones didácticas 

Atrás



Vídeo: Manifestaciones


Otros: Bioética y comunicación

®Arturo Ramo García.-Registro de Propiedad Intelectual de Teruel nº 141, de 29-IX-1999
Plaza Playa de Aro, 3, 1º DO 44002-TERUEL