33. Privación



  Primera parte

    Durante los largos años pasados en la educación de jóvenes tuve con frecuencia que sufrir un amargo desengaño. Había tenido muchos jóvenes estudiantes, cuyos ojos de fuego y entendimiento vivaz prometían en las clases inferiores una mies abundante para la edad madura; y, no obstante, ya en las clases superiores las esperanzas puestas en ellos fueron devoradas por los astutos enemigos de la juventud: la pasión, la ligereza, la inexperiencia y la tentación. A menudo tuve que ver, con el corazón espantado, cómo iba consumiéndose de año en año, cómo iba palideciendo cada vez más, por obra de estas cuatro fuerzas malignas, la planta tierna del noble idealismo y de la buena voluntad entusiasta, que encontramos en la mayoría de los muchachos durante los primeros años de estudio.

   Descubrí que de las cuatro fuerzas, las más fuerte de todas es la primera: aquella blandura, aquel afeminamiento con que los jóvenes de hoy corren, casi sin resistencia, en pos de sus pasiones, en pos de las bajas tendencias de la Naturaleza.

  A. Contesta con una palabra.

 El autor sufrió en la educación de jóvenes un ( ) desengaño
 Los primeros años tienen fuego en los ojos y ( ) vivaz
 Las esperanzas fueron ( ) por los enemigos de la juventud
 Los enemigos son ( ) : pasión, ligereza, inexperiencia y tentación
 De las cuatro fuerzas contrarias la más fuerte es la ( )
 Los jóvenes de hoy corren en pos de sus ( )  



  Segunda parte

   La moderación de los sentidos, el dominio de sí mismo, la abnegación, el tener a raya los deseos no es un fin, es tan  sólo medio, el medio de liberar el alma. Por lo tanto, si te aconsejo con insistencia que te sacrifiques muchas veces en cosas pequeñas; por ejemplo, haz con alegría tu tarea, aunque te resulte cuesta arriba; prívate de vez en cuando de alguna diversión, de algún placer, de algún plato, por muchos que los desees, etc. lo hago inducido por motivos de peso. Con la abnegación queremos alcanzar un objetivo elevado: dar alas al alma, hacer al espíritu dueño del cuerpo.

   Sé muy bien que estos ejercicios de voluntad sólo sirven de escuela para lograr una voluntad fuerte; pero escuela de la cual bruta una seria vida moral. Se encierra una profunda sabiduría en el hecho de que los romanos llamasen virtus tanto a la virtud como a la fuerza; esto significa que no hay virtud sin esfuerzo y sin victoria alcanzada sobre nosotros mismos

  B. Ejercicio.

 El único afán de muchos es vivir, gozar y ( )
 El primer medio para ejercitar la voluntad es la ( )
 El dominio de sí, la abnegación y el tener a raya los deseos es un ( )
 El fin de la privación es ( ) el alma
 Es necesario que te sacrifiques en cosas ( )
 Haz tu tarea con ( ) aunque te resulte cuesta arriba
 Prívate de alguna ( ) o de algún placer
 Con esto darás alas al alma y el espíritu será ( ) del cuerpo
 No hay virtud sin ( ) y sin victoria sobre nosotros mismos

  Tercera parte

   La ciencia especulativa y la práctica de la vida diaria van dando fe de las palabras de la Verdad eterna, Nuestro Señor Jesucristo: "Quien quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (San Mateo, XII, 24). No es buen jardinero el que por sentimiento de compasión no poda inexorablemente al rosal los retoños excesivos. Como no da rosas el rosal que jamás sintió el filo de las tijeras, de modo análogo no tendrá voluntad fuerte el joven que nuca supo negarse ninguno de sus deseos.

   ¿Qué es lo que mueve el reloj? La fuerza del muelle a que se le ha dado cuerda. Pues bien, la abnegación viene a ser algo como dar tensión al muelle.  No te creas , pues, que el dominio absoluto de ti mismo y la moderación de tus deseos que exijo de ti sean obstáculo para una vida robusta, plena, hermosa. Todo lo contrario. Es justamente lo que salva del debilitamiento de la voluntad y de mil y mil enfermedades espirituales.

   Sólo el dominio de sí mismo puede conducir a la libertad interior: el dominio de sí se aprende mediante la abnegación.

   Con profunda experiencia escribe Tomás de Kempis en la Imitación de Cristo: "Tanto adelantarás en el bien cuanto sepas dominar tu voluntad."


Texto de Monseñor Dr. Tihamér Tóth. El joven de carácter. Sociedad de Educación "Atenas", S.A.

  C. Señala la respuesta correcta. 

 Quien quiera venir en pos de mí ( ) a sí mismo
 El ( ) jardinero es el que poda sus rosales
 No tendrás voluntad ( ) si no te niegas alguno de tus deseos
 El dominio de ti mismo ( ) es obstáculo para una vida plena y hermosa
 El dominio de sí se ( ) mediante la abnegación y la privación
 Tanto adelantarás en el ( ) cuanto sepas dominar tu voluntad



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