31. Obstáculos de la formación





  Primera parte

    La formación del carácter tiene un crecido número de obstáculos, y no es raro que muchos jóvenes tropiecen con ellos y echen a perder su carácter.

   Uno de esos obstáculos es el temor de que continuo te acosa: "Bien; yo tengo mis principios sólidos en esta cuestión; pero si los sigo, ¿qué dirán los demás?" Quien no hace sino correr en pos del beneplácito de los hombres, de sus favores, y por ello está dispuesto a negar sus principios, de antemano aceptados, es muy natural que nunca llegue a formarse un carácter firme. El joven de carácter no se preocupa del juicio que sus obras merezcan a los hombres, sino del fallo que sobre ellas emita su propia conciencia. ¡Qué espectáculo más triste, por ejemplo, el de aquellos jóvenes que "por amor a la sociedad", mejor dicho, por temor a los hombres, sostienen conversaciones, hacen cosas, a las que su alma honrada vuelve las espaldas cuando están a solas y no sienten la nefasta influencia del respeto humano!

  A. Contesta con una respuesta.

 La formación del carácter tiene muchos

 El primer obstáculo es el temor al qué

 No podemos estar dispuestos a negar los propios

 El joven de carácter no se preocupa del juicio que sus obras merezcan a los

 Le preocupa el juicio que emita su propia

 No tengas conversaciones o hagas cosas que condena tu






  Segunda parte

   Otro obstáculo del carácter son las fuerzas desordenadas de nuestro interior; y es un contrasentido hablar de carácter, mientras no hayamos puesto en orden este bosque salvaje. En el alma de cada joven hay una o dos pasiones grandes, fuertes; hay algunos vicios que la dominan. Descubrir estas pasiones y tenerlas a raya, he aquí el camino seguro de la formación del carácter. No pierdas el tiempo en la extirpación de faltas pequeñas. Sujeta la pasión dominante; después vencerás con facilidad las restantes.  En este joven, por ejemplo, el vicio capital es la comodidad que huye del trabajo con espanto y terror; en otro, es la gula exagerada; en un tercero, la charla continua; en el de más allá, la ira precipitada, o el amor propio exagerado, la testarudez. Todos estos defectos son otros tantos focos de rebeldía en el reino de tu alma. Si no los vences a tiempo, si no los encadenas ahora, muy mal te saldrá más tarde la partida.

   El obstáculo más peligroso en la formación del carácter es precisamente la marcha lenta. La labor de la autoeducación es un juego de paciencia que requiere largos años y decenas de años. Y ésta es su dificultad.

  B. Contesta con una palabras.

 Otro obstáculo son las fuerzas desordenadas de nuestro

 En el alma de cada joven hay una o dos pasiones

 Hay que descubrir los propios

 Has de sujetar la pasión

 Para unos el vicio capital es la comodidad y huyen del

 Para otros su pasión dominante a la hora de comer es la

 A otros les gusta hablar

 La labor de autoeducación es un juego de


  Tercera parte 

   ¿Conoces ya la ley de la cristalización? Sabrás entonces que si en un líquido saturado, en que diferentes materias diluidas y las moléculas están entremezcladas, ponemos un pequeño cristal, de éste aman una misteriosa fuerza de atracción, y lentamente va atrayendo todas las moléculas que tengan la misma naturaleza que el cristal. El cristal se hace cada vez mayor, y si nada estorba durante algunos meses, este lento proceso de cristalización, se convertirá en magnífico cristal el pequeño trozo allí colocado. Pero, nótalo bien: ¡Si en la cristalización no hubo estorbo! De lo contrario, si no existe la tranquilidad adecuada, se formarán unos cristales contrahechos.

   Un  proceso análogo tiene la cristalización del espíritu. Si los pensamientos de que saturas tu conciencia son siempre nobles, elevados, ideales, entonces éstos, como por una especie de afinidad química, irán levantando en el fondo de tu alma otros pensamientos semejantes; y si en los lustros de tu juventud prosigue en ti este estado, los buenos anhelos formarán un cristal voluminoso, que obstruya el camino a todo pensamiento extraño, y no permitirán que llegue a prevalecer una tendencia negativa.

   En el "líquido saturado" del alma humana van arremolinándose también las moléculas del mal moral. Hay jóvenes que durante los floridos años de su juventud pusieron estorbos con reiterados tropiezos en la cristalización tranquila de la bondad de su alma y por tal motivo estas jóvenes tendrán almas retorcidas, serán cristales contrahechos.

Texto de Monseñor Dr. Tihamér Tóth. El joven de carácter. Sociedad de Educación "Atenas", S.A.

  C. Selecciona una respuesta.

 Del pequeño cristal sale una fuerza de

 Las moléculas de la misma naturaleza se unen al

 Si no hay una tranquilidad adecuada se forman cristales

 Si en tu alma tienes ideales nobles y elevados se irán formando grandes

 Si en los años de juventud mantienes buenos ideales se formará un carácter

 Las caídas morales atraen las moléculas del






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