30. El qué dirán

  Primera parte

    Seguro que te suena la historia de aquel labrador que, despatarrado y orondo en su burro, volvía del campo con el hijo, que caminaba detrás.

El primer vecino con quien se encontraron afeó la conducta del labriego: -¿Qué? ¿Satisfecho? ¡Y al hijo que lo parta un rayo!

   Apeóse el viejo y montó al hijo. Unos cien pasos darían cuando una mujer se encaró con con ellos: -¡Cómo! ¿A pie el padre? ¡Vergüenza le debía dar al mozo!

   Bajó éste abochornado, y amigablemente conversaban tras el jumento, cuando un guasón les tiró una indirecta: -¡Ojo, compadre, no tan deprisa que se les aspea el asno!

   No sabiendo ya a qué carta quedarse, montaron ambos. Andaba cansino el burro el último trecho, y alguien les voceó de nuevo: -¡Se necesita ser bestias!; ¿no seis que el pobre animal va arrastrando el alma por el suelo?

   -Ya sólo les faltaba cargas con el borrico a sus espaldas...

  A. Hay  4   frases verdaderas y  2   falsas. Pulsa sobre el número de las verdaderas.

 Al principio el labrador iba montado y el hijo andando

 El primer vecino que se cruzó aprobó la conducta del padre

 Después bajó el padre y montó el hijo

 Un segundo labriego criticó al hijo por ir montado

 Tampoco la gente aprobó cuando los dos iban andando

 Cuando se montaron los dos sobre el burro les llamaron bestias


  Segunda parte

   La enseñanza del relato es evidente: no se puede andar por la vida al vaivén de los que los demás piensen o digan de nosotros. Acabarían por volvernos locos, como casi sucede a este pobre labriego que tardó demasiado en comprender que era imposible complacer a todos a un tiempo.

   El qué dirán constituye una agobiante preocupación que se abate como una especie de terror a hacer el ridículo, de obsesión por ser como todos que conduce a una excesiva preocupación por la propia imagen, realmente perjudicial para el carácter.

  B. Hay 4   frases verdaderas y   2  falsas. Señala los números de las verdaderas 

 Hay que estar pendientes de lo que los demás piensen o digan de nosotros

 Es imposible complacer a todos a un tiempo

 El qué dirán es una preocupación agobiante para muchos

 Se puede sentir terror de hacer el ridículo

 Algunos sienten la obsesión de ser como todos

 El qué dirán puede ser perjudicial para el carácter






  Tercera parte

   A este fenómeno se refería Thibon cuando decía que, para ésos, la verdad es lo que se dice; la belleza, lo que se lleva; y el bien, lo que se hace.

   A esas personas no les angustia el tener o no razón. Les aterroriza, sin embargo, pensar cosas que estuvieron ayer de moda ero que hoy lo lo están. Les falta estilo. Lo único que saben es elegir, de entre las diversas opiniones que circulan, la que les parece que mejor queda, y consumen su vida sin haber engendrado un pensamiento que puedan decir que es suyo.

   Llevan una vida de cara a la galería que les impide construir su verdadera vida. Hay que saber adaptarse a la realidad que nos rodea, pero hay cosas en las que no se debe ceder.


Texto de Alfonso Aguiló. Educar el carácter. Ediciones Palabra. Pág. 95-99.

  C. Hay 6 frases verdaderas y 2 falsas. Pulsa en los números de las verdaderas.

 Este fenómeno lo estudió Thibon

 Para los que tienen poco carácter la verdad es lo que se dice

 Los que siguen el qué dirán piensan que la belleza es lo que se lleva

 Para los flojos, el bien es lo que se hace

 A estas personas no les importa tener o no tener razón

 No les angustia ir a la moda o no

 Estas personas no suelen vivir de cara a la galería

 Estos no suelen construir su verdadera vida



 

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