28. Vencer la timidez
Sopa de letras

  Primera parte

    "En ocasiones -decía Marcos, con aire un tanto fúnebre- me siento diferente y como aislado de los demás.

   "A veces -continuó- siento como necesidad de abandonar el grupo en el que estoy, porque me siento incómodo. Trato de ser sociable, pero se me hace insufrible, no sé por qué. Creo que no sé disfrutar de la vida.

   "No sé cómo lo hago, pero enseguida pierdo las amistades y sufro pensando en ello. Lo pienso una y otra vez, le doy vueltas y más vueltas, trato de vencer mi timidez, pero no me sale, meto la pata, siento una vergüenza terrible y pierdo las oportunidades, me quedo paralizado.

   "Pienso que no voy a saber comportarme, noto que me preocupa demasiado lo que piensen en mí, y creo que de tanto pensar en eso luego me falta naturalidad. Tengo la sensación de que todo el mundo me estará mirando y que se ríen interiormente de mí; y creo que no debe ser así pero lo pienso. Intento pasar inadvertido, pero soy tan tímido que precisamente por eso al final acaban fijándose en mí."

  Segunda parte

   Vencer la timidez no es cosa de un día. Es una batalla difícil en la que no hay que perder la esperanza y en la que también hay que saber perder con deportividad, perdonándose a uno mismo, darse la mano y tirar otra vez hacia delante. Para empezar, hay que renunciar seriamente a encerrarse en los recuerdos o imaginaciones de las horas felices porque los tímidos casi siempre mezclan sus miedos con la satisfacción casi continua de ese deseo de replegarse al calor de la propia soledad.

   De entrada, no tengas tanta envidia de ése o de ésa que son tan extrovertidos, tan graciosos, tan ocurrentes...; con tanto afán de protagonismo quizá.

   Después, hay que luchar activamente contra la timidez, sin dejar que se prolongue ese estado de indecisión. Porque el tiempo, efectivamente, pasa. Y si te encierras en ti mismo, no vives. Y cada vez te será más difícil salir. No huyas de la guerra del vivir. Sal de ese dulce sueño, pero de verdad.

  Tercera parte

   -Pero entonces, ¿qué habría que hacer?

   + Deja de pensar en si sabes hablar; y habla.

   + O en si sabes de verdad ser amigo o amiga de alguien; y esfuérzate por serlo.

   + O en si sabes comportarte en tal situación, o hacer tal otra cosa; y ponte a hacerlo como mejor sepas, sin tanto miedo al ridículo o al fracaso.

   + No te fabriques un mundo irreal en el que te complaces.

   + Actúa con sentido común, sin caer en las estridencias de la timidez hipercompensada (descaro, agresividad, vestimenta estrafalaria, etc.)

   + Cuando te propongas superar tu timidez en algo, no te consientas a ti mismo volverte atrás.


Texto de Alfonso Aguiló. Educar el carácter. Ediciones Palabra. Pág. 29-35.

  A. Contesta a cada pregunta con una palabra y escríbela en un papel para buscarla después en la sopa de letras: : :

 Un chico tímido se llamaba...
 El ser sociable le resultaba...
 Solía perder las...
 Marcos sentía una gran...
 Creía que todo el mundo le estaba...
 Vencer la timidez es una batalla...
 Hay que renunciar a encerrarse en los...
 De los extrovertidos y graciosos hay que evitar la...
 No te fabriques un mundo...
 No caigas en lo estrafalario y el...

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