| |
OTROS TEMAS
Falsos
argumentos contra la clase de religión Un
curioso caso de laicidad Laicidad
y clase de religión en la escuela pública Carta
de un padre a su hijo PROGRAMAS
Ejercicios
interactivos
Un CD con ortografía, cálculo, lecturas, poesías, adivinanzas, técnicas
de estudio orientación y mucho más.
www.aplicaciones. info/cd7ei.htm Técnicas
de estudio
Ejercicios de subrayado, esquemas y repaso con el ordenador.
www.aplicaciones. info/cd1te.htm |
|
|

Clase
de religión
Una vez más,
la clase de religión vuelve a convertirse en excusa de trifulcas partidarias.
Con la clase de religión ocurre igual que con aquel timbre que provocaba la
secreción de saliva en el perro de Paulov: basta mencionarla para que, por un
impulso reflejo, a sus detractores se les llene la boca de invocaciones a la
Constitución. Nunca entenderé por qué nuestros políticos, para disimular sus
fobias y sus manías persecutorias en materia religiosa, tienen que sacar en
romería la zarandeada Constitución; supongo que, a la necesidad de enjuagarse
con palabras pomposas (en cualquier momento añadirán que «la clase de religión
atenta contra el Estado de Derecho»), se suma una especie de anticlericalismo
atávico o la supervivencia de algún trauma infantil. El decreto que desarrolla
la Ley de Calidad de Enseñanza mantiene el carácter optativo de la asignatura
de Religión; para quienes no deseen que sus hijos reciban una educación
confesional, se establece una asignatura de Historia de las Religiones, que
impartirán profesores de Historia y Filosofía. Ambas disciplinas serán
evaluables y computables para la obtención de la nota media, aunque no se
considerarán para la concesión de becas de estudio. No veo por parte alguna la
necesidad de ensayar rimbombantes invocaciones a la Constitución, puesto que en
nada se infringe la libertad religiosa que en ella se consagra.
A la postre, la reforma gubernativa no se extiende más allá
de la consideración de la Religión como disciplina evaluable; y en la creación
de una asignatura alternativa seria, que acabe con el cachondeíto en que se habían
convertido la asignatura de Religión y los sucedáneos lúdicos inventados para
mantener entretenidos a los alumnos que no la cursaban. Quienes se oponen a esta
reforma sostienen que no es justo evaluar una materia de índole confesional;
pero se olvida que la Religión, además de una elección trascendente, es una
rama esencial del conocimiento, puesto que sobre ella se fundamenta nuestra
genealogía cultural. Para entender cabalmente los tercetos encadenados de Dante
hace falta tener una cultura religiosa; para hacer inteligible la exposición de
Tiziano que estos días asoma al Museo del Prado hace falta una cultura
religiosa; para disfrutar de la música de Bach hace falta una cultura
religiosa. Y, puesto que no estamos hablando de nimiedades, se impone que esa
transmisión cultural sea evaluable; no creo que haya asuntos mucho más
importantes que hacer partícipes a nuestros hijos de este riquísimo legado.
Considero, pues, inobjetable la existencia de una disciplina
que exija unos conocimientos básicos e irrenunciables sobre el fenómeno
religioso. Los hombres de mañana no pueden crecer desgajados de su genealogía
espiritual y cultural, como si esa herencia incalculable fuese algo inerte; si
desterrásemos de las escuelas el esqueleto de nuestra cultura, estaríamos
condenando a las generaciones futuras a una existencia invertebrada. Y, como católico,
deseo que mis hijos reciban una educación acorde con los principios en los que
creo. Puesto que la religión católica es mucho más que un mero repertorio de
dogmas y liturgias, puesto que constituye el sustrato fecundo sobre el que se
edifica nuestra civilización, nuestra cultura y nuestra moral, quiero que mis
hijos sean instruidos en sus misterios. Quiero que sepan que hubo un hombre
entreverado de Dios que se subió a una montaña para proclamar el más bello
poema de bienaventuranza, que se negó a lapidar a una mujer adúltera, que no
dudó en aceptar el agua que le ofreció una samaritana, que dignificó el
sufrimiento inmolándose en una cruz. Quiero que ese hombre entreverado de Dios
sea la piedra angular de su formación; a nadie perjudico con esta elección y a
nadie se la impongo.
Juan
Manuel de Prada, ABC, 21.VI.03
Con la
autorización de: www.interrogantes.net
|
|
|
SECCIONES
Página principal Educar
los sentimientos Artículos
de educación 1 Artículos
de educación 2 Temas
de actualidad 1 Temas
de actualidad 2 Tolerancia Didáctica ENLACES Interrogantes Encuentra Solo
hijos Educación y
familia Aceprensa Conoze
|
|