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Los milagros
Jesucristo demostró con sus milagros que lo que decía era
verdad: porque sólo con el poder de Dios se pueden hacer milagros. El milagro
supera las leyes de la Naturaleza, y esto sólo puede hacerse con el poder de
Dios.
Por Jorge Loring
Jesucristo
había dicho muchas veces: Si no creéis en mis palabras, creed en mis obras ;
Mis obras dan testimonio de Mí ; Si no hubiera hecho entre ellos obras tales,
cuales ningún otro ha hecho, no tendrían culpa .
Jesucristo aludía a los milagros que hacía para que creyésemos
en Él .
Jesucristo hacía los milagros en nombre propio. Le dice al
viento: Yo te lo digo, párate; y el viento se para. Y al mar: Yo te lo digo, cálmate;
y el mar se calma. Y al paralítico: Yo te lo digo, levántate ; y el paralítico
se levanta . Jesucristo hacía siempre los milagros en nombre propio: Yo te lo
digo. En cambio San Pedro los hacía en nombre de Jesucristo .
El milagro es una obra, un hecho visible y perceptible por
los sentidos, que supera las fuerzas de la Naturaleza ; y que se hace por Dios,
bien directa-mente, bien por medio de los ángeles o de los hombres.
Dios hace milagros siempre con un fin bueno: como un signo de
salvación .
El milagro es el sello de Dios. Todo lo que lleva el sello
del milagro es verdad, porque Dios no puede respaldar con su autoridad una
mentira.
La fuerza del milagro está en que Dios es el único que
puede cambiar las leyes de la Naturaleza, y en que Él es la Suma Verdad. Por lo
tanto el milagro realizado para confirmar una afirmación de labios humanos, es
una aprobación de Dios a la afirmación del hombre; y Dios no puede aprobar el
error ni la mentira.
Los milagros ayudan la fe, pero no la fuerzan, pues el acto
de fe debe ser libre. Si no, no sería meritorio. La fe trasciende las razones,
pero es razonable. Si la fe no fuera razonable los creyentes seríamos estúpidos
(ver n 3, 8).
No son milagros los hechos extraordinarios que provienen de
ciertas habilidades de los hombres o de intervenciones del demonio.
No es lo mismo milagro que prodigio. Un prodigio puede ser
obra de un prestidigitador o un fenómeno parapsicológico. Un prestidigitador
que se saca palomas de la manga, o un radiestesista encontrando manantiales de
agua no tienen nada de milagroso. Se trata de trucos, habilidades, cualidades
excepcionales. Pero nada de esto supera las leyes de la Naturaleza. El milagro
es un rompimiento de las leyes de la Naturaleza, y en un contexto religioso .
Dios puede cambiar las leyes de la Naturaleza, que son obra
suya. Pero Dios no puede hacer un círculo cuadrado, pues esto es absurdo, y
Dios no hace absurdos .
Hay fenómenos que todavía no conocemos bien , como la
radiestesia, la telepatía, la telergia, la telequinesia, la precognición, etc.
Aunque hay un constante rechazo por la práctica totalidad del mundo científico
de todas las afirmaciones de la Parapsicología acerca de la capacidad de
influir en la materia por medios subjetivos; tanto en la predicción de
resultados aleatorios como en la telequinesia .
Pero el milagro es algo que sabemos supera las fuerzas de la
Naturaleza: como resucitar a un muerto de cuatro días que ya está en estado de
putrefacción. Quizás no sepamos hasta dónde puedan llegar, en algunos casos,
las leyes de la Naturaleza. Pero hay cosas que ciertamente comprendemos que la
Naturaleza no puede hacer : un hombre tan alto que toque la Luna con su mano,
obtener oro uniendo hidrógeno y oxígeno, o sacar rosas sembrando un grano de
trigo.
Hay cosas que superan evidentemente las posibilidades de los
hombres, como dijo Rabindranath Tagore, Premio Nobel de Literatura: Tú puedes
apagar de un soplo una vela; pero es imposible apagar el Sol a fuerza de
soplidos . Un cerdo, por mucho que se le entrene, nunca podrá competir con un
caballo de carreras; a lo más llegará a ser un cerdo veloz.
Hoy la ciencia médica obtiene curaciones estupendas, pero
valiéndose de medios adecuados, con frecuencia complicados y largos. En esto no
hay prodigio, sino técnica y uso inteligente de medios proporcionados al fin.
Pero si un hombre cura a un ciego, o aun leproso, con una simple palabra
entonces la ciencia y la razón quedan eliminadas, y es preciso buscar la causa
del hecho fuera de las leyes y los medios naturales .
Algunas
personas se resisten a creer en los milagros de Jesucristo . Niegan el milagro
porque dicen que eso es imposible. Pero esta negación no tiene valor ninguno.
Si se prueba que son hechos reales, hay que darles alguna explicación. Las
curaciones de las enfermedades quieren atribuirlas a procedimientos ocultos y
desconocidos; y cuando esto les resulta demasiado absurdo, entonces se limitan a
negar tranquilamente el hecho. Este procedimiento es muy cómodo, pero resulta
poco científico.
La fuerza de Jesucristo está en que confirmó su doctrina
con milagros que nos consta se realizaron por la historicidad de los Evangelios,
y que por exceder a todo poder humano son una confirmación divina.
Una vez admitida la actividad taumatúrgica como un dato
indudable de la vida de Cristo , no hay fundamento para hacer una selección
entre los milagros de los Evangelios, admitiendo unos como históricos y
rechazando otros como legendarios... De la historicidad de los milagros, no
puede dudarse .
La mejor fuente histórica es lo que dijeron del hecho del
contemporáneos que lo vieron o lo oyeron de quienes fueron testigos. Pues bien,
los milagros de Jesucristo nos los refieren quienes los vieron con sus propios
ojos y murieron por defender la verdad de lo que decían.
Dice San Juan : Lo que mis ojos vieron y oyeron mis oídos,
de esto doy testimonio . Incluso los mismos enemigos de Jesús no podían negar
los hechos milagrosos que Jesús hacía, y por eso los atribuían a Satanás .
Incluso deciden matarlo porque: Este hombre hace muchos milagros. Si lo dejamos,
todos creerán en él . Y el mismo San Pedro en su discurso de Jerusalén, el día
de Pentecostés, dijo: Israelitas, escuchadme: Dios acreditó entre vosotros a
Jesús el Nazareno con los milagros que hizo .
Con la autorización de: www.encuentra.com
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