|
|
|
|
OTROS TEMAS Juan Pablo II proclama el Año del Rosario Resumen de la visita del Papa a España Juan Pablo II traza un programa para la Iglesia al inicio del tercer milenio PROGRAMAS Lectura
y ortografía Ortografía
5º y 6º P (10 y 11 años) |
Edith Zirer: Karol Wojtyla me salvó la vida en 1945>> Edith Zirer, casada hoy y con 2 hijos, que vive en Haifa, en una colina del Monte Carmelo, quiso estar con el Papa (59 años después de lo ocurrido) en su histórico viaje a Tierra Santa para darle personalmente las gracias justamente en el Memorial del Holocausto Yad Vashem. Fue un día inolvidable para ella y para toda la población judía, así como una lección universal de humanidad. Edith
Zirer narra el episodio como si hubiera sucedido ayer. Era una fría mañana de
primeros de febrero de 1945. La pequeña judía, que todavía no era consciente
de ser el único miembro de su familia que sobrevivió a la masacre nazi, se dejó
llevar en los brazos de un sacerdote de 25 años, alto, fuerte, que sin pedirle
nada, simplemente le dio un rayo de esperanza.
Juan Pablo II abre el Año de la Eucaristía Firmante: Diego Contreras Roma. El Año de la Eucaristía, convocado por Juan Pablo II para toda la Iglesia, no se caracterizará por eventos extraordinarios, sino por el deseo de que todas las actividades estén marcadas por una gran profundidad espiritual. El punto clave será la centralidad de la misa dominical y de la adoración eucarística, con el empeño de los cristianos por traducir en su vida diaria esas riquezas. Estas son algunas de las indicaciones contenidas en la carta apostólica “Mane nobiscum Domine” (“Señor, quédate con nosotros”), fechada el 7 de octubre, en la que el Papa explica el sentido que quiere dar a esta iniciativa pastoral. El propio Juan Pablo II inaugurará el Año de la Eucaristía el próximo 17 de octubre con la misa que celebrará en la Basílica de San Pedro, a la que seguirá una adoración eucarística. En esa fecha enviará también un mensaje invitando a los católicos a poner la Eucaristía en el centro de sus vidas. El Año terminará el 29 de octubre de 2005, coincidiendo con la conclusión de la XI asamblea general del Sínodo de los Obispos, que reunirá en Roma a prelados de todo el mundo para tratar precisamente de “La Eucaristía, fuente y culmen de la vida y la misión de la Iglesia”. La carta apostólica, un texto de treinta páginas (6.100 palabras), toma como hilo conductor la historia de los discípulos de Emaús, que se encontraron durante el camino –sin reconocerlo– con Cristo resucitado y pronunciaron la frase que da título a la carta: “Quédate con nosotros, porque se hace tarde y está anocheciendo”. El Papa propone esa imagen como guía de todo el Año, invitando a reflexionar sobre la Eucaristía. Para tal fin propone la meditación de la encíclica “Ecclesia de Eucharistia” (abril de 2003; ver servicio 57/03), de la carta apostólica “Dies Domini”, sobre el sentido del domingo (mayo de 1998; ver servicio 104/98), así como de la carta apostólica “Novo millennio ineunte” (enero de 2001; ver servicio 2/01), “documento programático” donde expresa la necesidad para los cristianos de contemplar el rostro de Cristo. Para el Papa, una conclusión lógica es que “los cristianos se comprometan a testimoniar con más fuerza la presencia de Dios en el mundo. Que no tengan miedo de hablar de Dios y de llevar con gallardía los signos de la fe. La “cultura de la Eucaristía” promueve una cultura de diálogo, que encuentra en ella fuerza y alimento”. En este contexto, hace algunas observaciones que son de gran actualidad: “Es equivocado considerar –afirma– que las referencias públicas a la fe puedan menoscabar la legítima autonomía del Estado y de las instituciones civiles, o que incluso puedan alentar actitudes de intolerancia. Aunque históricamente no hayan faltado errores en esta materia incluso entre los creyentes, como reconocí con ocasión del Jubileo, la causa no está en las 'raíces cristianas' sino en la incoherencia de los cristianos con respecto a sus raíces. Quien aprende a decir 'gracias' imitando a Cristo crucificado, podrá ser un mártir, pero nunca será un verdugo”. El Año de la Eucaristía se suma a otras iniciativas pastorales propuestas por el Papa en años pasados, como el Año Santo Extraordinario de la Redención (1983-84), el Año Mariano (1987), el Año del Rosario (octubre 2002-octubre 2003), además del Jubileo del año 2000, que fue precedido por tres años de preparación. Sin embargo, no se trata de una decisión extemporánea pues –según explica en la carta apostólica “Mane nobiscum Domine”– las iniciativas precedentes tenían por objetivo centrar la atención de los fieles en la persona de Cristo, presente en la Eucaristía. De modo que “en cierto sentido, se propone como un año de síntesis, una especie de vértice de todo el camino recorrido”. Con la autorización de: www.aceprensa.com “Urge
resaltar la importancia de la Eucaristía” Firmante: Rafael de los Ríos En siete puntos puede resumirse el Congreso Eucarístico Internacional, que concluyó el 17 de octubre en Guadalajara (México). Presentadas por el cardenal Jozef Tomko, legado del Papa al Congreso, las propuestas son también recomendaciones para vivir el Año de la Eucaristía. Las siete conclusiones son: 1) Urge resaltar la importancia de la Eucaristía dominical; 2) Resaltar nuevamente la fiesta y la procesión del Corpus Christi; 3) Revalorizar la adoración eucarística en todas sus formas, incluida la Adoración Nocturna; 4) Buscar la Comunión frecuente y digna, acompañada del sacramento de la Reconciliación; 5) Fortalecer el espíritu de misión que nace de la Eucaristía; 6) Compartir con los pobres la mesa y la Misa, en servicio de caridad; 7) Renovar en la Eucaristía, la fe, el sacrificio, la comunión y el servicio, como un signo para la Iglesia católica y el mundo. Por otra parte, el Congreso Eucarístico deja como legado la nueva fundación de una obra social para la población de bajos recursos, y su actividad se centrará en la pequeña empresa, la organización agropecuaria y la actividad artesanal. También dirigirá sus empeños a la salud, la nutrición, el cooperativismo, la educación y el desarrollo comunitario. Lleva el nombre del cardenal mexicano José Garibi Rivera (1889-1972), en agradecimiento a su labor por la concordia y la paz. Quebec será sede del próximo Congreso Eucarístico Internacional, pues en 2008 la cuna de la civilización francesa en América festejará el cuarto centenario de de la fundación de la ciudad. “Sugerencias y propuestas” de la Santa Sede para el Año de la Eucaristía La Santa Sede publicó el pasado 14 de octubre un documento con “sugerencias y propuestas” para vivir el Año de la Eucaristía, que se inauguró el 24 de octubre. A las Conferencias Episcopales, les pide que afronten los problemas doctrinales o pastorales propios de sus países, en especial la “falta de sacerdotes, debilitación en los sacerdotes de la importancia de la misa cotidiana, descuido de la misa dominical, abandono del culto eucarístico”. Sugiere a las diócesis que promuevan el conocimiento de santos y santas que se han distinguido por el amor a la Eucaristía, “incrementar la adoración perpetua del Santísimo Sacramento” y que den a conocer “el patrimonio de arte diocesano con referencia eucarística”. También les pide “crear secciones de interés eucarístico en los semanarios, revistas diocesanas, sitios en Internet, emisoras de radio y de televisión locales”. Solicita a las parroquias reordenar, si es necesario, los lugares de celebración (“altar, ambón, presbiterio”) o en los que se conserva la Eucaristía (“sagrario, capilla de la adoración”), atender a la belleza de los signos (“ornamentos, cálices”, etc.). Después sugiere a los santuarios que difundan “el canto gregoriano, al menos en las melodías más fáciles” y que ofrezcan la posibilidad de que los peregrinos se acerquen al sacramento de la Reconciliación. A los monasterios y comunidades religiosas les anima a redescubrir la piedad eucarística en la vida y escritos de sus fundadores. El documento del Vaticano subraya que en los seminarios se cultive “la participación interior y exterior en la celebración de la misa”, se difunda “el latín y el canto gregoriano”, además de incrementar “la adoración eucarística”. Finalmente, para las asociaciones y movimientos, señala que el Año de la Eucaristía “es un estímulo para dedicar más tiempo a la adoración eucarística, involucrando también a otras personas en una especie de apostolado eucarístico”. Con
la autorización de: www.aceprensa.com
|
SECCIONES ENLACES
|
®Arturo Ramo García.-Registro de Propiedad Intelectual
de Teruel nº 141, de 29-IX-1999
Plaza Playa de Aro, 3, 1º DO 44002-TERUEL